24.1.09

Las otras fuentes de la memoria



Pedro Antonio Martínez Parra se ha convertido ya en el Luis Escobar de la memoria fotográfica. El albaceteño es un referente en la fotografía nacional desde hace muchos años, un profesional que ha ganado su prestigio disparando su nueve largo en el mismísimo escenario de la España de los cambios, en su caso sección Pop Español. Pero de ahí la comparación con el ilustre fotógrafo de la Memoria, porque la España que nos presenta en el Museo Municipal es la de una memoria tan rancia como la de Escobar; en el caso de Parra tupés, minipulls, paquetones, capas, melenitas Principe Valiente –como Bardem en la película de los Cohen-, floripondios y calcetines hasta las rodillas –la tanqueta de Móstoles-. Desde luego él no tiene la culpa, en todo caso aquella España que vivimos algunos y que produce rubor al ver el magnífico trabajo del periodista que estuvo allí. Su obra es tan impecable que no distingue protagonistas, sólo disparaba la cámara porque eran famosos y bastante culpa tenía si Encarnita Polo se subía a una escalera en minifalda en Noches del Sábado o si Rosa Morena cantaba no se qué de una gallina. Cuando ya casi tenía olvidadas algunas de esas vergüenzas nacionales Pedro Antonio me dio la tarde.


Foto: Los Canarios, de Pedro Antonio Martínez Parra


El Brillo de los Días. Publicado en el diario La Verdad de Albacete. 25/1/2009

16.1.09

¿Fue un sueño o realmente existió Sade?



El brillo de los años los luce Sade Adú, aquella cantante nigeriana que nos destrozó el corazón cuando en 1984 apareció Diamond Life, un disco para escuchar, ahora que la nieve acompaña, frente al fuego.


Lo curioso es que la cosa no iba por ahí aquellos días. Ya estaban los Smiths, The Police, Prince o el consumado pop de Andy Partridge, de XTC, otra banda que ha envejecido muy dignamente. Pero Sade, a lo que vamos, era un raro espécimen entre el poperío; una cantante de cabaret caro, luminosa, espléndida y con aquellos brillantes y enormes labios que lucía como un inalcanzable colchón de espuma, efervescente, burbujeante: Aquellos años, Sade les ganó a todos y a todas en el establishment. Elegante como un lince sonreía pocas veces y en cuanto pudo se quitó de en medio.

Por aquel entonces casi todos teníamos en casa el nuevo invento audiovisual, el video Betamax. Fue un desastre que la guerra del formato la ganara VHS porque muchos tuvimos que sufrir una rápida carrera contra reloj hasta que aguantaron las unidades. Luego llegó la otra carrera, la de la búsqueda de intercambios de aparatos que aún hoy continua (ya he reventado dos) y tuvimos que tragarnos cientos de aquellos video-clips. Sade fue la emperatriz del Betamax, luciendo palmito en Smooth Operator, persecución a punta de pistola en los bajos fondos incluida. La canción alertó a toda la crítica porque ella rompía todos los cánones vigentes.

Su voz, extremadamente sensual, retumbaba con la cadencia de la espuma, parecía salir de una confidencia íntima, con aquellos apuros de garganta tabaquera que acentuaban su cercanía, su lamento de mujer engañada. Stuart Matthewman soplaba el tenor con la perversión de quien desnuda una ninfa, el resto de la banda mirando al tendido. Ahí había feeling. Luego llegaban Your love is king o Hang on to your love y se confirmaban todos los presagios: Sade era una reina. El disco permaneció 98 semanas en las listas británicas y 81 semanas en las listas americanas. Siuoxie quedó relegada a princesa de Mordor.

 Sus siguientes elepés siguieron la tónica del primero: el éxito, la sorpresa, la admiración. Sade seguía siendo la misma mujer pantera envuelta en enigmas: ¿la ley del mínimo esfuerzo cobijada en una impresionante planta?, ¿una música que podías escuchar en cualquier hotel de lujo londinense?, ¿hollín almíbarado?... Sade convertía su espontaneidad en puro artificio, simplemente había encontrado la fórmula del pop con un puñado de canciones convincentes y los excelentes profesionales que le acompañaban se limitaban a seguir esas directrices en ningún caso equivocadas. Cuando a la cantante nigeriana le apuraron las causas terrenales las canciones cayeron en una depresión insufrible. "La princesa está triste", decíamos, las canciones también, la reina del cool nos regalaba antes un par de discos, demasiado separados en su edición, que avisaban de su desidia a los laureles. Paradise, formaba parte de ellos, pertenecía al álbum de 1988 Stronger than pride, ya habían comenzado las ausencias pero el tema era un arpón a la médula espinal, un cohete y un regalo para los pinchadiscos, no digamos ya en su versión 12 pulgadas.

 Decidió tomarse otro periodo de descanso tras una gira por Estados Unidos y luego se quedó embarazada. "Me pareció que mi hija era más importante que mi carrera", contaba Sade en una breve reaparición hace ahora ocho años. "En todo este tiempo no he dejado de cantar, pero en mi casa", contó cuando le preguntaron si los ocho años anteriores no era demasiado tiempo para que una cantante esté callada después de haber vendido 40 millones de discos.

Ahora, a punto de cumplir 50 años, se le sigue echando de menos. Helen Folasade Adu sigue viviendo en Londres, escuchando aquellas cantantes que le clavaron la música en las entrañas, Nina Simone, Peggy Lee o aquella americana con vida y carrera similar, Astrud Gilberto, que un día viajara a Brasil disfrazada de gatita siamesa y devorara todo lo que se movía alrededor. Para una mujer, Sade, que ha sido tan celosa de su intimidad como si al descubrirla se desvelara cómo es posible que hiciera una música tan irresistible llama la atención su última aparición pública en abril del año pasado: desnuda en el número de la revista británica Easy Living para concienciar a las mujeres de la importancia de la prevención del cáncer de mama, sobre todo entre las más jóvenes. Desde Lover´s Rock en 2000 no ha habido otras noticias de ella. Éste viernes 16 de enero cumplirá 50 años. Sus canciones, su presencia, se han convertido en un sueño.


El Brillo de los Días. Publicado en el diario La Verdad de Albacete. 18/1/2009

4.1.09

Algunas celebraciones que llegan con 2009

Aniversarios de Eric Clapton, Rolling Stones, Buddy Holly, The Clash...



Los primeros aromas que nos ofrece el nuevo año son absolutamente campestres y con un fuerte olor a boñiga: acabamos de entrar en el Año del Buey, según el horóscopo chino. Sin embargo contrasta esta realidad bucólica con la celebración éste año de dos efemérides musicales de alto voltaje, el bicentenario de la muerte de Joseph Haydn y el 250 aniversario del fallecimiento de Georg Friedrich Händel, aparcados en su comentario para instintos más autorizados.
A lo que voy es que éste tipo de incongruencias, la boñiga y Händel, son un retrato de la vida misma, con su entorno doméstico y sus escapadas vitales; ejemplo hoy mismo: bajo a comprar el pan escuchando en el iPod a Blind Faith, que por cierto, en 2009 se cumplen 40 años de su nacimiento como grupo insignia de la historia del Rock. Los más jóvenes puede que no lo sepan pero este acontecimiento no fue baladí, no fue una simple puesta en marcha de cuatro músicos que quieren formar un conjunto y luego se hacen famosos. No, Blind Faith (Fe Ciega) ya eran muy famosos antes de constituirse como combo musical. Eric Clapton, sin ir más lejos, ya había sido bautizado como God (Dios) o Slow Hand (Mano Lenta) en las paredes del Londres de mitad de los años 60, fueron pinturas fetichistas que luego llamaron grafitis alabando al recién estrenado guitarrista del bluesman John Mayall y en su explosión vital con The Yardbyrds, es decir, mucho antes de formar aquella locomotora humana llamada Cream (La Crema). Stevie Winwood, otro de los componentes de Blind Faith, ya había debutado con 15 años en la banda de un tercer padre del blues, Spencer Davies. Era tan bueno en los teclados y cantando que eclipsó totalmente a su líder, que nunca supo reaccionar ante aquella avalancha de frescura y originalidad. La historia lo engulló. Winwood formó rápidamente Traffic y se enfrentó circunstancialmente al poderío de Cream. Traffic y Cream fueron las grandes bandas del rock de los sesenta, alternativa genial a la dictadura de otro músico que iba por libre y casi acabó con todos: Jimi Hendrix (en 2009 se celebra el cuarenta aniversario de la edición de su último disco oficial: Band of Gypsies). Los otros miembros de Blind Faith fueron Ginger Baker, un batería llegado del jazz que se hizo famoso en Cream, con eso se dice todo y Rick Grech, un bajista y violinista que reclutaron de una estupenda banda británica, The Family a los que abandonó en medio de una gira en Estados Unidos. Blind Faith sólo duró un elepé oficial, pero su reclutamiento supuso un antes y un después en la cronología del rock porque inmediatamente todos los grandes músicos imitaron la fórmula, dejaron sus respectivas bandas y así nacieron Led Zeppelin, Deep Purple, Crosby, Stills, Nash and Young, etc.,

Personalmente, muy personalmente lo confieso, celebraré en 2009 el cuarenta aniversario de la muerte musical de los Rolling Stones. Me explico: muerte, muerte, fue lo que le ocurrió a Brian Jones, su miembro más inspirado, al que en febrero de 1969 encontraron dándose un baño en su piscina, buceando unas cuantas horas sin salir a respirar ni un segundo. Hasta entonces, los Stones habían marcado la pauta del mejor rythm´n and blues blanco escuchado en directo y desde su álbum Aftermatch, en el que ya explotó Jones, la alternativa más sólida a la hegemonía de los Beatles en la composición de temas propios. Es verdad que al tipo se le fue la mano, como a tantos otros, con los alucinógenos y a última hora, en 1969 precisamente, no estaba para muchos compromisos (Jagger y Richard, que tampoco fueron angelitos precisamente, eran entonces una minutada computadora creativa), pero también es cierto que desde entonces hasta hoy, tiene guasa la cosa, los Stones se limitaron a explotar la misma fórmula encontrada en el álbum Sticky Fingers que si al principio tuvo su garbo a fuerza de repetirse, para muchos, entre los que me cuento, acabaron aburriéndonos. Este aniversario, el cuarenta ya digo, acabaré levantando mi copa por Brian.

En 2009 también se celebra el 50 aniversario de la muerte de Buddy Holly. Seguro que el siglo XXI no es como hubiera pensado Buddy. No. Menos aún como había soñado una fría noche de febrero del año 59 Tommy Allsup, el verdadero héroe de aquel accidente de aviación. Tommy era un marcavacas de Texas que manejaba con cierta destreza la guitarra. A éste vaquero se le apareció la Virgen del Sofoco en forma de pajilla larga a la hora de sortear quien subía con Holly en un cacharro con alas que les llevaría a su próximo bolo en Iowa. La pajilla corta la exhibió Richie Valens. Murieron los del armatoste y Tommy pensó que la historia del rock and roll era así de caprichosa y que había recibido un mensaje divino que le llevaría a la gloria: Nooo. No hubo gloria para Tommy, que aún está rezando, y prácticamente ya para ningún músico que exhibiera aquellas canciones, pelín pedantes, en los que entre unos y otros habían convertido el torbellino iniciado unos años antes por Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Willy Dixon, Fats Domino o Little Richard: la música de rock and roll.


Ya puestos, el que quiera puede celebrar además este año el cincuenta cumpleaños del día que le regalaron una batería a un mozalbate llamado Richard Starkey, Ringo para los amigos o el treinta aniversario de Madness (mi amigo Gea seguro que coge una cogorza) o, y esto es serio, los también treinta años que hace que se editó London Calling, el mítico álbum de los Clash. Ésta juerga me la reservo para mi mismo y además entre boñigas.


El Brillo de los Días. Publicado en el diario La Verdad de Albacete. 4/1/2009

3.1.09

Sergio Copa se estrena con Albashit Top Dog


Sergio Copa es un mc, un especimen de lenguaraz musical, con suficiente experiencia para haber acometido la probable aventura de editar un disco. El título ya es una proclama: Albashit Top Dog, que en el mejor estilo emecero significa arengar la juerga, condenar la trivialidad de lo cotidiano y pregonar la fiesta de la vida, todo ello bajo el influjo al parecer inevitable de su ciudad, Albacete. Tiene su aquel éste sincero impulso localista porque Copa se ha baqueteado en lugares tan poderosos en éste género musical como Chicago donde residió algún tiempo y porque ha cultivado unas relaciones francamente interesantes dentro del estilo, caso de DJ Toxic B, el cotizado artista alicantino del club Jendrix y un puñado de amigos de todas las geografías que se combinan platos, dubs, loops y rayaduras, ejem...scratches. El resultado ya lo decimos: bueno, francamente bueno, divertido y con muchos detalles. La portada es un punto y algo tendrá que ver Laura Vico a quien cada vez vemos más y mejor en estos mundos. "Albashit Top", como dice Sergio: "Todos somos chichotes y todos somos mundeques".

El Brillo de los Días. Publicado en el diario La Verdad de Albacete. 4/1/2009

1.1.09

Flashing: Alex Blake, el bajista ante el penalty


6 de la tarde, tres horas antes de comenzar el concierto, probando sonidos y cuerdas. Alex Blake ha cruzado el Atlántico un día antes y está dispuesto a enfrentarse a Occidente. No hay problema, disfrutará una vez más como lo hace cada miércoles en el Puppets Jazz Bar de New York. Hoy lo hará acompañando a Randy Weston, todo un clásico. Blake estará espléndido. J.A. Sotos, el fotógrafo, sabía que iba a ocurrir cuando disparó su cámara en pleno relajamiento. El jazz regala a veces algo más que música