10.6.09

El año que murieron los Rolling Stones


el 3 de julio se cumple el 40 aniversario de la muerte de Brian Jones


The Rolling Stones, la banda de rock más importante y longeva que jamás haya existido, se han convertido a lo largo de los últimos 40 años en una pesada maquinaria empresarial dedicada a explotar un producto cuya manufacturación fue definida con carácter perpetuo e irrevocable por dos de sus tres creadores, Mick Jagger y Keith Richards, cansados de ir a remolque de unas "confusas tendencias" que definirían la década de los sesenta del pasado siglo como la más creativa y decisiva de la era del rock. Lo que siguió a la muerte de Brian Jones fue un usufructo abusivo de Little Queenie, por ejemplo, un tremendo rock and roll de Chuck Berry que los Stones aplicarían a la mayor parte de su futuro repertorio.

 



En 1969, Jagger y Richards retomaron con decisión la vieja fórmula que les lanzó: el rhythm and blues, dotándola de una presencia de sonido descomunal y rodeándola de una descarga de fuegos de artificio y formidables espectáculos visuales que ocultarían en parte la continua reiteración de un repertorio excesivamente cargado de tópicos que no tardarían en cansar a muchos de los que habían sido incondicionales desde que en 1965 comenzaran a escribir la propia historia del rock and roll. Los temas brillantes comenzaron a escasear desde el exquisito Sticky Fingers, en 1971 y la casual experiencia de Exile on main street, en 1972, grabado en una sola toma en un hotel de la Costa Azul cargados de alcohol y estimulantes hasta las orejas. Para entonces ya había muerto Brian Jones, el miembro más creativo y original de la banda que él mismo reclutó en 1962, rastreando en los clubes de blues y jazz que proliferaban en Londres hasta debutar en el mítico Marquee el 12 de julio de ése mismo año con un repertorio repleto de canciones de los viejos ídolos de cada uno, Chuck Berry, Fats Domino, por parte de los jóvenes Mick y Keith, Elmore James, Robert Johnson, Muddy Waters por la del fundador Brian Jones. El toque definitivo lo aportó un tipo como ellos, con los mismos principios y con los pocos escrúpulos que daba su misma edad, Andrew Loog Holdam, quien convertido en su primer manager en un momento dado dio con la fórmula de su eterno éxito: “Busca algo que haga temblar a los adultos e inmediatamente tienes en las manos un éxito garantizado” (Elvis Presley, Jimi Hendrix, Frank Zappa, nunca falla).

Brian Jones fue el alma de aquellos Rolling. Hay un antes y un después de Brian Jones en la historia de los Rolling Stones. Mick Jagger, Keith Richards y Charlie Watts se encargaron de despedirle un mes antes de que la pandilla de albañiles que andaban maqueando su casa lo encontraran flotando en la piscina. Tuvo que ser un trago amargo para sus compañeros de aventura tener que echarle en cara su falta de implicación en la banda en aquel tiempo, hace ahora 40 años, pero es que para ése entonces Jones ya no estaba por los Stones.

Habían pasado demasiadas cosas para desmotivarle, entre ellas un enojoso asunto de faldas con su novia la actriz Anita Pallemberg, que prefirió la compañía de otro Stone, Keith Richards, en un viaje de placer que los tres hicieron a Túnez. Pudo ser la gota que colmara el vaso porque, y éste es el trasfondo del asunto, ni a Jagger ni a Richards le interesaban ya las dudosas inspiraciones de Brian empeñado en la búsqueda de nuevos sonidos en la onda psicodélica que triunfaba entonces, sobre todo desde el descalabro del álbum `Their Satanic Majesties Request´, ni a éste la pertinaz insistencia de los jóvenes compositores stonianos en rescatar la herencia del Rhythm and Blues para intentar vigorizarlo con ése sonido de metralla pesada que no abandonarían nunca.


Brian Jones, cuya madre era profesora de piano guardaba una ilustrada relación con la música porque el padre, ingeniero aeronáutico, era igualmente un gran aficionado al jazz. Brian lo tocaba todo y tenía una extraordinaria capacidad para incorporar a su repertorio cualquier instrumento por muy extraño que fuera. Ni siquiera en su común acuerdo por el blues o el jazz coincidían: a Brian le encantaba Charlie Parker y por eso adoptó el saxo alto como primer instrumento. En realidad, después de los primeros elepés de los Rolling a Mick Jagger y Keith Richards terminaron por aburrirles ya aquellas viejas canciones con las que les salieron los dientes en el viejo Crawdaddy, el club que más frecuentaron en Richmond, pero poco después también se cansarían de los primeros éxitos que lograron como compositores: "La idea de presentarnos en un escenario y tocar `Sattisfaction´, `Paint it black´, `Jumpin´Jack Flash´ y media docena más no puede decirse que me atraiga demasiado" le decía Mick a Jonattan Cot de la revista Rolling Stone en 1968. A Jagger le contrariaban aquellos primeros impulsos creativos: "Between the buttons´ no me gusta demasiado, algunas de aquellas canciones son reflejos de un día y de unas cuantas niñas estúpidas que me estaban atacando los nervios, Sobre `Satanic Majesties´, (un álbum revolucionario en su época) no hay absolutamente ninguna idea especial detrás de él", confesaba. Parece que el único que disfrutó con aquellos discos fue Brian, en donde expusiera su tremendo arsenal creativo y musical; entre otros muchos instrumentos que dominaba fue quien enseñó a manejar la armónica a Jagger: sólo por el rendimiento que le ha dado a Mick aplicarla en cada blues debería estarle eternamente agradecido.


Pero a finales de la década, Brian Jones ya buscaba grupo, algo que no se ha dicho suficientemente. Había hablado con Steve Marriot de Small Faces y se había estrenado con Jimi Hendrix en los estudios Electric Ladyland grabando una jam que nunca sería editada, `My Little One´, la banda era un cañón: Jimi Hendrix, Dave Manson de Traffic, Mitch Mitchell y el propio Brian tocando sitar y percusiones. Fue su último combo en estudio. El 3 de julio de 1969, día de su muerte, significó el portazo definitivo a la época dorada de los Rolling Stones: "Si a los Rolling les queda algún sentido de la elegancia se matarán en un accidente aéreo tres días antes de cumplir treinta años", había sentenciado un fanático de ellos, el crítico americano Nick Cohn, en 1968.


LA COCINA DE BRIAN JONES
Algunos aportes creativos de BJ a la música de los Rolling Stones


En `Please go home´ presenta un aparato, hoy tercermundista, llamado Theramin, una especie de oscilador de sonidos inventado en 1920 por el físico ruso Leon Theramin que controlaba la frecuencia de sonido con una mano ayudado por una antena ultrasensible y con la otra le daba al volumen, una virguería que se empleaba mucho en las primeras películas sonoras de terror y que hiciera famoso Brian Wilson de los Beach Boys en el tema `Good Vibrations´.
Más reconocible y exquisito es el acordeón que emplea en `Back Street Girl´, un texto duro que Brian convierte en un paseo por el Sena;
La impecable flauta de `Ruby Tuesday´,
El dulcimer y el clave de `Lady Jane´,
La marimba de `Under my thumb´,
La guitarra slide de `No expectations´,
Toda la parte de teclados electrónicos de `2000 Man´,
El melotrón de She´s a rainbow y `We love you´, donde por cierto hacen coros por propia influencia de Brian, John Lennon y Paul Mc Cartney (Brian tocaría luego el saxo alto en `You know my name´ de los Beatles).

Discografía de The Rolling Stones con Brian Jones
1964 The Rolling Stones (England's Newest Hit Makers). ABKCO
1964 12 X 5. ABKCO
1965 The Rolling Stones No. 2. Decca
1965 The Rolling Stones, Now!. ABKCO
1965 Out of Our Heads. ABKCO
1965 December's Children (And Everybody's). ABKCO
1966 Aftermath. ABKCO
1966 Got Live If You Want It!. ABKCO
1967 Between the Buttons. ABKCO
1967 Flowers. ABKCO
1967 Their Satanic Majesties Request. ABKCO
1968 Beggars Banquet. ABKCO1969 Let it Bleed. ABKO

El Brillo de los Días. Publicado en el diario La Verdad de Albacete. 7/6/2009.