16.1.09

¿Fue un sueño o realmente existió Sade?



El brillo de los años los luce Sade Adú, aquella cantante nigeriana que nos destrozó el corazón cuando en 1984 apareció Diamond Life, un disco para escuchar, ahora que la nieve acompaña, frente al fuego.


Lo curioso es que la cosa no iba por ahí aquellos días. Ya estaban los Smiths, The Police, Prince o el consumado pop de Andy Partridge, de XTC, otra banda que ha envejecido muy dignamente. Pero Sade, a lo que vamos, era un raro espécimen entre el poperío; una cantante de cabaret caro, luminosa, espléndida y con aquellos brillantes y enormes labios que lucía como un inalcanzable colchón de espuma, efervescente, burbujeante: Aquellos años, Sade les ganó a todos y a todas en el establishment. Elegante como un lince sonreía pocas veces y en cuanto pudo se quitó de en medio.

Por aquel entonces casi todos teníamos en casa el nuevo invento audiovisual, el video Betamax. Fue un desastre que la guerra del formato la ganara VHS porque muchos tuvimos que sufrir una rápida carrera contra reloj hasta que aguantaron las unidades. Luego llegó la otra carrera, la de la búsqueda de intercambios de aparatos que aún hoy continua (ya he reventado dos) y tuvimos que tragarnos cientos de aquellos video-clips. Sade fue la emperatriz del Betamax, luciendo palmito en Smooth Operator, persecución a punta de pistola en los bajos fondos incluida. La canción alertó a toda la crítica porque ella rompía todos los cánones vigentes.

Su voz, extremadamente sensual, retumbaba con la cadencia de la espuma, parecía salir de una confidencia íntima, con aquellos apuros de garganta tabaquera que acentuaban su cercanía, su lamento de mujer engañada. Stuart Matthewman soplaba el tenor con la perversión de quien desnuda una ninfa, el resto de la banda mirando al tendido. Ahí había feeling. Luego llegaban Your love is king o Hang on to your love y se confirmaban todos los presagios: Sade era una reina. El disco permaneció 98 semanas en las listas británicas y 81 semanas en las listas americanas. Siuoxie quedó relegada a princesa de Mordor.

 Sus siguientes elepés siguieron la tónica del primero: el éxito, la sorpresa, la admiración. Sade seguía siendo la misma mujer pantera envuelta en enigmas: ¿la ley del mínimo esfuerzo cobijada en una impresionante planta?, ¿una música que podías escuchar en cualquier hotel de lujo londinense?, ¿hollín almíbarado?... Sade convertía su espontaneidad en puro artificio, simplemente había encontrado la fórmula del pop con un puñado de canciones convincentes y los excelentes profesionales que le acompañaban se limitaban a seguir esas directrices en ningún caso equivocadas. Cuando a la cantante nigeriana le apuraron las causas terrenales las canciones cayeron en una depresión insufrible. "La princesa está triste", decíamos, las canciones también, la reina del cool nos regalaba antes un par de discos, demasiado separados en su edición, que avisaban de su desidia a los laureles. Paradise, formaba parte de ellos, pertenecía al álbum de 1988 Stronger than pride, ya habían comenzado las ausencias pero el tema era un arpón a la médula espinal, un cohete y un regalo para los pinchadiscos, no digamos ya en su versión 12 pulgadas.

 Decidió tomarse otro periodo de descanso tras una gira por Estados Unidos y luego se quedó embarazada. "Me pareció que mi hija era más importante que mi carrera", contaba Sade en una breve reaparición hace ahora ocho años. "En todo este tiempo no he dejado de cantar, pero en mi casa", contó cuando le preguntaron si los ocho años anteriores no era demasiado tiempo para que una cantante esté callada después de haber vendido 40 millones de discos.

Ahora, a punto de cumplir 50 años, se le sigue echando de menos. Helen Folasade Adu sigue viviendo en Londres, escuchando aquellas cantantes que le clavaron la música en las entrañas, Nina Simone, Peggy Lee o aquella americana con vida y carrera similar, Astrud Gilberto, que un día viajara a Brasil disfrazada de gatita siamesa y devorara todo lo que se movía alrededor. Para una mujer, Sade, que ha sido tan celosa de su intimidad como si al descubrirla se desvelara cómo es posible que hiciera una música tan irresistible llama la atención su última aparición pública en abril del año pasado: desnuda en el número de la revista británica Easy Living para concienciar a las mujeres de la importancia de la prevención del cáncer de mama, sobre todo entre las más jóvenes. Desde Lover´s Rock en 2000 no ha habido otras noticias de ella. Éste viernes 16 de enero cumplirá 50 años. Sus canciones, su presencia, se han convertido en un sueño.


El Brillo de los Días. Publicado en el diario La Verdad de Albacete. 18/1/2009

9 comentarios:

Jesús Andicoberry dijo...

Buenisimo lo de "Siouxie princesa de mordor"

Valentinne dijo...

La verdad que la descrubrí hace mucho y de casualidad, siempre me pareció muy buena, el problema es que no encontré aún nadie de mi generación que la conozca! (90's:s) Es muy bueno descrubrir esto...

newton dijo...

Yo descubrí su música un poco tarde. La verdad me parece una vocalista con una voz muy sensual. Pensé que se quedaría en lover's rock pero al parecer (según rumores en http://www.nosolosmoothjazz.com/?p=1601) vuelve en diciembre con un nuevo álbum, lo que me parece fantástico pues sería una lástima que se retirara con tanto talento. Esperemos que los rumores sean ciertos.

Anónimo dijo...

Me Encanta su musica en realidad me encantaria que volviera a realizar conciertos al menos que llagara a chile porque somos muy fanaticos

Sandie

indalecio1 dijo...

Simplemente me encantas Sade, te quieroooooooooooooo.

Unknown dijo...

Una telentosisima mujer con una voz privilegiada y un grupo muy pero muy profesional de musicos son la clave de esta estupenda banda, ojala Sade venga a MExico sin duda la iria a ver

Unknown dijo...
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Unknown dijo...
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Unknown dijo...
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