15.4.13

El Blues. Una Historia

Crossroads Blues by Robert Johnson on Grooveshark




El Blues es una música americana nacida en el Sur de Estados Unidos. Surgió de los propios cantos tribales de los esclavos, de los algodonales, donde no había dinero, la comida escaseaba y la gente se encontraba al borde del suicidio. Sirvió para confortarles, hablando del trabajo, de proyectos, de sueños, de aquello por lo que luchaban: un futuro mejor.
La Universidad Popular de Albacete inicia el taller El Blues, basado en la historia del género musical, espiritual, que ha inspirado toda la música americana contemporánea del siglo XX, incluido el jazz, o el rock and roll. Contra los que pueden pensar que todos los blues son iguales, hay una afirmación inapelable: “Si el blues es un sentimiento, argumentar que todos los blues son iguales equivale a defender que todos los sentimientos también son iguales”


Desde el lunes, 15 de abril hasta el jueves, 25 de abril. De 18,00h. a 19,30h.

Charlie Patton, John Lee Hooker, Robert Johnson, Skip James, Son House, Bessie Smith, Big Joe Williams, Muddy Waters, Elmore James, Willie Dixon, Bo Didley, Billie Holiday, Oscar Peterson, Louis Armstrong, B.B. King, Buddy Guy, Junior Wells, Robert Cray, Eric Clapton, Jimi Hendrix, Jimmy Page, Stevie Ray Vaughan, Robben Ford, etc...

Serán unos dias cuanto menos provechosos, también pelín incendiarios. Para los curiosos: didácticos y sorprendentes; para los aficionados convencidos: una delicia. Música con los temas más conocidos y atrayentes y una selección de videos para la ocasión absolutamente concluyentes. Lo prometo.

Lugar: Casa de Cultura José Saramago, Sala de conferencias. Plazas: 30. Matrícula: 10 €. (Desde el 20 de marzo)

PROGRAMA:
Lunes 15 de abril
Presentación general del Taller
Martes 16 de abril
Los Orígenes. África. Crossroad. El Blues del Delta.
Miércoles 17 de abril
Sweet Home Chicago.
Jueves, 18 de abril
El Blues en el Jazz.
Lunes, 22 de abril
La descarga eléctrica.
Miércoles, 24 de abril 
El Blues Blanco. La escuela de los jóvenes británicos.
Jueves, 25 de abril
Resumen.

Os espero

Un abrazo,
JAF

4.4.13

Mati Isach al socaire


MATI ISACH
Al Socaire (acrílicos)
Viktor Gastro-Café
Hasta el 14 de abril

Al abrigo de los vientos sociales y políticos,
Al resguardo de una crisis huracanada,
En este refugio,
Protegida del dolor

Tejiendo su propia tela de araña alrededor del color y el trazo intencionado, buscando la línea acorde y el matiz, la escala en el color, la artista propone la síntesis individual, propia de cada uno, para que haga exactamente lo mismo: anidar ideas y presunciones. Cautivador.

1.4.13

Los músicos de la ciudad. Antonio Fuentes.




Buenos. Son buenos. Antonio es uno de ellos. La mirada felina del afilador de notas. Observación, tacto y ataque. Son muy buenos algunos de esos músicos. Podrían estar a muchas millas de aquí, pero han preferido quedarse para no quedarnos solos. Aunque sólo fuera por eso (no están los tiempos para excursiones) habría que agradecerlo no fuera el caso de encontrar nuestros rincones vacíos y desangelados. No es el caso. Antonio es de los grandes y lo tenemos cerca. A la vuelta de la esquina. Sentado en el sofá de Ray Davies, mirando de reojo nuestro alimento musical diario. Durmiendo junto a la manta, en la terraza, en el filo de nuestra ventana. Como si no estuviera, pero está. Vaya que si está. Y si le das algo de Django Reindhart lo tritura de un bocado. Pues eso, como estar por casa. No, no se irá.

31.3.13

El Mundo Imaginario de Borja M. Cebrián

Blood by The Middle East on Grooveshark

Mientras el Domingo de Resurreción gastaba sus últimos petardos en las calles de la ciudad bajo la fina lluvia que soportaba  los clarines de la Salve Rociera, tradición popular albaceteña como se sabe, uno trataba de evitar el correcalles de los fieles camino del Museo Provincial en el mismo Altozano, donde allí, aún, en menor cantidad, esperaba el pueblo llano y religioso el paso de los Pekenikes y las imágenes sagradas. Los actuales políticos, defensores de la ignorancia (Enseñanza, Cultura...) se frotaban las manos ante el espectáculo callejero: “Nada como la ignorancia para asegurar la fe en los milagros y la reverencia hacia los terratenientes” (leía el otro día a A.Muñoz Molina). En esas imaginerías  iba yo pensando hasta terminar mis pasos en otra aún más extravagante, pero bastante más comprensiva, la de un creativo de la evocación y, porqué no decirlo también, de la denuncia: Borja M. Cebrián, antes conocido como El Guerrero del Antifaz.

Todo lo expuesto por Borja en el viejo ayuntamiento ahora, mañana,  es de una sutileza candorosa absolutamente sugerente, como compartida y vivida en otras épocas. Las nubes abiertas de par en par para que entren los claroscuros, o simple y llanamente, la luz; las viejas escenas del Mar Menor porque era la playa más cercana para las mayorías albaceteñas; el bostezo ante la cuarentena aburrida y el siempre eficaz sauce ante la vista. Parece como si Martínez Cebrián hubiera gastado su corta vida en la vigilancia de todo aquel proceso que nos ha llevado a más de uno a la madurez. Hasta los boxeadores que se golpean en competición como si eso hubiera existido alguna vez (Clay, Legrá, el Morrosko o Fred Galiana fueron vecinos de nuestros comedores tanto tiempo...). Los colores cálidos, a veces opacos, apastelados, tibios, nos introducen a menudo en aquellas vivencias de adolescente. A Borja aún le faltaba llegar cuando entonces pero, y de ahí su amplia dimensión: ¿cómo es que todas esas cosas le llegan tan nítidas, tan elocuentes?

Solo son pinturas unidas fugazmente a una circunstancia personal muy concreta, cuya intención es la construcción de mi propio recordatorio vital: devorar con la pintura el tiempo. (BMC en su catálogo)

Por si fuera poco lo ejecuta con todo tipo de artificios y técnicas, plumillas, óleos, acrílicos, estampados, como si cada obra fuera, y lo es, un impulso pasajero e independiente que le lleva hasta enfrentarse a Marine Le Pen, un decir, o a la mismísima tumba de, Wilhelm o Hermann, von Kaulbach (no estoy seguro cual de los dos, padre o hijo). Eso tiene que ser un flash que recibe. Un estimulo ocasional que refleja inmediatamente en una tela, papel, maderón o, como en los viejos tiempos, en un puto muro de hormigón. Eso es puro pop. Borja M. Cebrián ha dado por primera vez en la diana con esta muestra. Su inagotable compulsión artística va a conseguir que lo pasemos muy entretenidos los próximos años, incluso escuchando a dos palmos de tu casa la Salve Rociera.