8.11.13

Ladies & Gentlemen, flotemos en el espacio



Ahora que el tiempo lo permite. Que todo, la vida,  procura ser natural... flotemos en el espacio.
Siempre recuerdo a Jim Spaceman (Spiritualized) en estos menesteres a los que uno se agarra queriendo evitar desparrames.
Es igual. Con él y sus terapias también acaba uno desperdigado en peripecias.

4.11.13

Algo pasa con Lou

Vicious by Lou Reed on Grooveshark




Hace más de una semana que murió Lou Reed y no ha ocurrido nada especial que indique que estamos en la era post-Lou. Tampoco supimos que había ocurrido nada respecto a Lou los días anteriores. Lo último que sabíamos de él era que había hecho un disco con Metallica, anda qué...,  y que preparaba otra exposición fotográfica, su última gran pasión. Laurie Anderson, su abnegada mujer, gastó sus últimos cartuchos de misticismo conyugal propinándole una sobredosis de tai chi fuera de los circuitos hospitalarios del Mount Sinai neoyorquino tan fríos y desagradables. Se lo llevó a su casa de los Hampton, en Long Island (allí solo viven artistas ricos, viejas glorias ricas y empresarios ricos, Kennedys y gente así) y lo preparó para la traca final. Laurie Oh Superman Anderson, es una de esas luciérnagas libres capaces de lo imposible en el mundo de las artes audiovisuales. Laurie dice que Lou murió haciendo tai chi, “mirando a los árboles y haciendo la famosa postura 21 de tai chi con solo sus manos de músico moviéndose por el aire”. No me lo creo; pero si ése es el epilogo escogido para quien ha caminado tantas veces por el lado más salvaje de la vida bienvenido sea el silencio, que uno ya va siendo mayor y empieza a ver estas cosas como algo natural.

Yo llevaba unido a este hombre desde que mis primeros colmillos aprendieron a morder, a triturar, a veces a paladear, mi propia historia. Sí, desde que Andy Warhol le reservó un cuchitril en The Factory,  junto a John Cale, Sterling Morrison y Maureen Tucker, pasados ya aquellos primeros meses de Primitives, Warlocks, etc, tiempos que no llegué a conocer hasta que, como ahora, tuve que escribir algo sobre sus ancestros. Desde entonces he (hemos) estado pendiente de él siempre que ha sido necesario, incluso cuando dejó a la Velvet y volvió a los trabajos manuales de fresador o carpintero, antes del rescate Bowie, antes de la edición de Transformer. Me ocurre con Lou Reed (menos, con sus otros compañeros de Velvet Underground), pero también me ocurre con Keith Richards, Eric Burdon, Ray Davies, Stevie Winwood, Eric Clapton, Neil Young, Stephen Stills, David Jones, perdón, Bowie, etc., etc., etc., y no digamos ya con Bob Dylan, al que ahora recuerdo en la portada de la revista española Fans (yo con trece años) con un camisón negro de flores y luciendo esplendoroso su pelo Harpo, engafado de sol, saliendo de un avión en Heathrow y presto a montarla en Europa (luego lo vería así mil veces en el formidable documental de Pennebaker, Don´t look back). Pasaba minutos, minutos ¿eh?, mirando esa portada a falta de más información visual sobre mi ya entonces ídolo de juventud.
Pasaba minutos mirando a Dylan, mirando a Reed... Esta gente han sido compañeros de viaje durante toda nuestra santa vida. Hemos estado pendiente de sus exitos, sus neuras, sus lecturas, sus caídas en picado, sus resurrecciones, sus películas, sus álbumes piratas, sus conciertos en España...
Mira, ahora me acuerdo:
¡Lou Reed estuvo a punto de venir a Albacete en mayo de 2006!. Lo tuve engatillado cuando trabajé en el Teatro Circo. Su agencia española me vendió la moto de que Reed iba a dar unos pocos conciertos en España y el caché era bastante asequible (venía en trío). Sólo había un problema, Lou Reed no quería carreteras ni trenes (¿a ver porqué?). Les envié fotos del Teatro, les abrí toda clase de comodidades, todo  para que a Lou no le faltara de nada en Albacete ni en La Roda y, esto es lo mejor, conseguí que una entidad financiera local me pagara el avión (eran otros tiempos) que lo trasladara desde Oporto, donde sería el concierto anterior, hasta el fastuoso aeropuerto de Los Llanos en  Albacete, a sabiendas de que ese día no iba a encontrar overbooking de aparatos en su pista principal de aterrizaje. Bien, pues ni por esas. Lou se puso burrote con su manager, con su oficina española y dejó bien sentado que en España sólo actuaría en Madrid y San Sebastián en esa gira. Ni una palabra sobre Albacete, el muy jodido...
No, nunca se lo tuve en cuenta y eso que juré que si lo traía a Albacete ya me podía retirar del Teatro Circo.
Ahora los dos andamos entretenidos en otras cosas menos terrenales.




1.11.13

El doctor Paolo Conte


Los Discos del Año 2013. Octubre
PAOLO CONTE. The Best 




Trampa. Este disco, lo sabe cualquiera que conozca la biografía y discografía de Paolo Conte, no ha salido ni mucho menos este año, ni el pasado ni el anterior. Este es un disco de primeros auxilios. Este disco vale para toda la vida, aunque tiene su origen recopilatorio en 1986 (lo reeditaron otra vez en 1998).
Si, ya se que hay muchos discos que valen para toda la vida. Muchas mañanas me despierto con el Filmore East de Allman Brothers Band del 71 o con el Aftermatch del 66, pero algunas veces ocurre que, sin explicación alguna y desde luego sin avisar, te viene un médico de urgencias (Paolo Conte) y te aplica un electroshock compulsivo con perdida aditiva del tejido adiposo subcutáneo que te deja como unas vidas mías. Ése es el caso de este maravilloso recopilatorio terapéutico.

La canción dedicada a Gino Bartali, el ciclista, es épica; bueno, ejem, todas sus canciones son épicas. Paolo Conte tiene esa exquisita habilidad ajena a los humanos comunes, que con sólo mirarte y abrir la boca sabes que te va a decir y explicar algo elegante, agradable, profundo..., aunque sea un guiño doméstico, una anécdota vecinal, un cuernacuentos...

se quedó allí con su sonrisa 
mirando pasar el tranvía, 
antigua pista de elefantes 
estirada sobre el asfalto

A mi, su empaque en escena me recuerda algo el de Count Basie, ésa estatua inmóvil pegada al piano que parece puede desintegrase al levantarse y que dice tanto con sus manos como con sus gestos y miradas, como con sus cuerdas vocales (Conte, no Basie).
Sí, definitivamente este disco es jazz gestual, íntimo, de entre colegas..., de los que te arreglan la vida. Por eso quise escucharle en octubre.


2.9.13

El último vuelo de Flash Gordon

Oleo by Miles Davis Quintet on Grooveshark

Fallece en Palma de Mallorca el artista Ellis Jacobson, uno de los nuestros

No, para hablar de Ellis Jacobson no hay que referirse obligatoriamente al artista, a su obra vista en medio mundo, a su influencia decisiva en la figuración y abstracción balear. Para hablar de Jacobson hay que hablar de la vida y como enfrentarse a ella partiendo del modesto taller de luces de neón de su padre. Nacido en San Diego (al sur de California, cerca de la frontera de Estados Unidos con México) en 1925, Ellis, en principio, sólo quiso vivir la vida intensamente desde una perspectiva artística y establecerse en Nueva York, como mandan los cánones de un extraordinario dibujante, cosa que nunca pudo conseguir por las caprichosas transformaciones que regala el destino. Hasta que esas mismas confrontaciones le llevarían a Europa, primero París, Roma, luego Génova, donde asentó por primera vez su taller de inventor de colores y espacios hasta llegar a un pequeño rincón de la isla de Mallorca, La Bonanova , en 1964, y quedarse allí para siempre. Bueno allí y en Alpera (Albacete), unos años después, donde pasaría muchos veranos contemplando extasiado los abrumadores atardeceres de la estepa. “Woaw!!!” se le oía decir entre amigos. Un heterodoxo como él, que había estudiado y admirado a todos los grandes, desde Picasso hasta sus amados Georges Braque y Paul Cézanne y que había experimentado en infinidad de ocasiones el placer del viaje gustó siempre de rodearse de lo más cercano y sencillo: el amigo y la charla. Para eso, Alpera, Albacete, fueron suficientes.

Es posible que fuera verdad que la auténtica vocación de Ellis Jacobson fuera el cine, hacer cine, rodar y crear películas, herencia directa de su natural inclinación al mundo del cómic ("Cada persona tiene algo, un talento. Es un don de nacimiento", solía decir) y más concretamente a su héroe visceral: Flash Gordon o a su creador Alex Raymond . Como aquello le sonara a viaje largo y pantanoso decidió practicar profundamente su especialidad, el dibujo, y acabó entre caballetes y entre verdaderos especialistas que cambiaron sus tendencias, Fred Hocks y Donald Graham, sus maestros tutores.
El ciclo de la vida es, vuelvo a mencionarlo, caprichoso. Gracias a su apasionada dedicación al mundo del arte, las formas, los colores y definitivamente la abstracción, pudimos conocer a este tipo bueno, generoso, solidario y gran amante del jazz que un venturoso día dio con su sabiduría y su inseparable gorra de visera entre nosotros. Participar de nuestras ilusiones (el cartel de Jazzalbacete 2005) y nuestro peculiar clan de la legumbre: “"Mucha gente no se cree que somos nosotros los que creamos nuestra propia realidad. La gente no acepta que no existen los accidentes, no existen las coincidencias, no existe el azar. pero es así. Somos nosotros quienes escogemos nuestra muerte, nosotros mismos construimos nuestro destino" declaraciones de Ellis a la crítica de arte Carme Castells en octubre de 2004.


Ellis Jacobson ha fallecido hace unos días en su casa de La Bonanova (Mallorca), a la edad de 88 años, en una muerte escogida, puede ser, pero no me digáis que, en mi modesta opinión,  no fuera una feliz coincidencia que, con lo grande que es el mundo, pudiéramos haber tenido unos cuantos lugareños del páramo albaceteño la oportunidad de conocerle y tratarle como lo que siempre fue, un gran amigo.







1.9.13

Tame Impala, el delirio psicodélico de Kevin Parker


Los Discos del Año 2013. Agosto
TAME IMPALA. Lonerism



Este es un disco a deshoras. Marciano. Inesperado. De ahí su punto sorprendente y en cierto modo agradable. Cuarenta años después, Lonerism es como si oyeras ahora la continuación de canciones muy conocidas del universo beatle como I am the walrus... All you need is love... Hello goodbye...  Strawberry fields forever... Tomorrow never knows..., ya sabes, como si nunca hubieran acabado esas canciones y siguieran con aquellos folloncillos que se perdían en las ondas mientras George Martin o Geoff Emerick, vete tu  a saber quien, iban descendiendo el volumen general de la grabación (en un cuatro pistas, aún no puedo creerlo) hasta su desaparición total. Pues eso: como si no se hubieran acabado las canciones definitivamente y Kevin Parker, líder absoluto y, prácticamente único de Tame Impala, hubiera estado allí, de no haber nacido en 1986 y en Sidney, no en Liverpool o Londres, para continuarlas, para continuar la juerga.

Kevin Parker, el principal y único responsable de Tame Impala es de esos artistas que no cayeron en una marmita de ácido lisérgico accidentalmente, él se lanzó a una piscina repleta del elemento vaporoso adornándose con un doble mortal y recreándose inmediatamente después con un ponche del mismo liquido, levantando su copa por The Beatles. O por Badfinger, aquella banda que se sacó de la manga George Harrison o por The Move, Jefferson Airplane, Blue Cher...: o sea, el perfecto manual del psicodélico. O es cierto que me asaltan las neuronas más reaccionarias o es que (y esta excusa me gusta más) el pasado interesante siempre será posible.

Lonerism, para los matracas como yo, siempre será un disco divertido y, en cierto modo, original, aunque solo sea por lo que ya he contado. Viene precedido de otro “viejo” manual como Innerspeaker (2010), el primer gran pelotazo, aviso, del niño australiano y, todo no iba a ser perfecto, como éste, abusa de imprimir en demasía aquellas atmósferas frikis hasta, como decía mi madre, “ponerte la cabeza como un bombo”. Aún así, temas como Mind Mischief o  Feels like we only go backwards, justifican sobradamente la escucha o la esquizofrenia persecutoria del autor, así como hemos justificado más de una vez la obra reciente de Animal Collective y otras yerbas.