Los Discos del Año 2012
Diciembre: An Awesome Wave. Alt-J
Quizá por novedosa, porque significa un estreno absoluto (estreno por cierto preparado durante los últimos cinco años) de disco y banda. Y se agradece. El trabajo aporta frescura y gusto y reingresa con delicadeza algunas batallas olvidadas o diluidas en viejos paladares. Pero son nuevos en la metrópoli, jóvenes, valientes, arriesgados y talentosos en muchos pasajes de An Awesome Wave. Si recuerdan a Radiohead es por la mítica y la ampulosidad, a veces no pretendida, de los también británicos chicos de Thom Yorke, aunque en las voces me quedo con Yorke. A Joe Newman, el cantante, a veces se le va el galillo exageradamente lo que te llega a pensar que lo hace intencionadamente (ya lo escuché antes en los americanos Fleet Foxes o Animal Collective) y que supone un nuevo y reticente recurso. Pero hay una sobriedad gigantesca en algunos temas que llaman poderosamente la atención. Un debut gratificante, sin duda. Aunque, no se, me da la impresión personal de que tardarán en repetir una obra similar. Ojalá y me equivoque.
30.12.12
29.12.12
Miguel Barnés, El Legado
Justo un año después de su lúcido adiós despidiéndose de los más cercanos de la manera más resuelta y honrosa. Un año después, el Museo Provincial del Parque Abelardo Sánchez expone la obra que él mismo les entregó quien sabe si consciente de su prematuro, aunque desconocido, nuevo largo viaje esta vez a la eternidad. Cuarenta y un trabajos magníficos que alumbran un nuevo campo de investigación para rematar la excelente jugada, ojalá y no se dilate demasiado, en la gran antológica que Barnés merece desde que cogiera los primeros pinceles hace ya otro tiempo que ahora se antoja pasado, presente y futuro de una sola tacada. Barnés eterno.
Felíz año nuevo, Miguel.
Justo hace un año, decíamos: El Nuevo Viaje de Miguel Barnés
27.12.12
A los que pueda NO interesar
Al último bellaco
Cada mañana aparece un nuevo aspirante a sinvergüenza.
Estamos inmersos en una espiral inmunda que cría cuervos como churros, como churros madrileños que socavan nuestras cada vez más dañadas neuronas. Este viejo sonsonete que aquí se escucha empieza a ser nuestro único grito de reproche ante la des-facha-tez.
El turno ahora es para el presidente de la comunidad de Madrid cuyo nombre prefiero ignorar, otro mamarracho más que añadir a la larga lista que, en su caso, comenzaba con aquella espantaja aristócrata más conocida como Enanito Pimentón o Sara Mago, para los curtidos en disparates.
El tipejo cuestiona la legalidad de la huelga, nada mas y nada menos y uno se alinea con los aquí presentes para gritar de una vez por todas que se callen de una puñetera vez estos especímenes, nocivos para cualquiera que tenga el mínimo sentido común. No solo no estamos obligados a convivir con gente de estos conocimientos duchos en la mejor de las prácticas mafiosas sino que nos unimos a este canto libertario para que de una vez por todas desaparezcan de la faz de la tierra madrileña.
A Pakistan, que se vayan a Pakistan.
19.12.12
003, El Concierto del Año
Exhibición de 3 músicos internacionales en el Heartbreak.
Que 003 empezaran y acabaran con Deep Purple solo fue un soplo, porque a los cuatro minutos ya estaban tocando por Prince (Kiss) o por Steve Ray Vaughan, en un homenaje que le había hecho un tercero y que se apropiaron con todo el descaro y con todas las atribuciones suficientes porque para eso Fran Heredia hace ya mucho tiempo que debería estar en Louisiana o en Los Ángeles, pero aquello está donde Colón y Schwarzenegger hicieron amigos y además andan siempre armados hasta las cejas. Agustín Lozano no debería andar muy lejos, si acaso en Chicago, en Detroit, en Brooklin..., pero allí también suenan tormentas o el jodido clicar de los cargadores. Salvajismo, esquizofrenia, dominio. Que les den.
Digo todo esto porque la categoría de los músicos que vimos el sábado en el escenario es francamente internacional. Ojo, no digo regional ni nacional. Arreglaron casi todos los temas que se escucharon -o sea, que no sonaron tal cuales- y allí había tesoros musicales de Jimi Hendrix que pocas veces uno ha escuchado en directo, como Who Knows, esa soberbia cantinela que abre el original Band of Gypsys, con un descomunal Buddy Miles destrozando baquetas. Mira, por cierto, ése fue uno de los pocos lunares que encontré en el endiablado repertorio que escuchaba. Lozano y el Facas se enzarzaron en disputarse el protagonismo del tema y reservaron a La Bestia para otra faena posterior cuando a mi entender el batería almanseño estaba ya reclamando su minuto de gloria sobre todo por el lucimiento que hacía en el original aquel voluminoso batera de Jimi, otro bárbaro. No importa, al cabo llegó La Bestia con fanfarrias y golosinas. Además, si andaba con la mosca en la oreja se me fue pronto al oír la formidable interpretación que hicieron de uno de los temas de mi vida, All allong the watchtower de Bob Dylan, aunque la versión fue claro la de Jimi Hendrix.
De lo mejorcito, y fue mucho, que se escuchó fue el arreglo que hicieron de otro standar rockero, I can´t get enough, de Bad Company con un Facas a la altura de Paul Kossof o Mick Ralph, aquellos peludos setentinos del power rock británico más acreditado. Con los tiempos cambiados -más lento- con el regusto de los coros -muy bien Heredia- y con Agustín como una sinfónica, cantando y exhibiendo bajos al mismo tiempo, aquello era rozar el cielo con los cubitos del bareto sobre las nubes. Soberbios, espectaculares, explosivos, superiores, el trío se lanzó a una interminable exhibición que repasó lo mejor de la fusión -Mike Stern, en otra Scott Henderson-, del blues, del soul -Ray Charles/John Mayall- y hasta del atrevimiento, homenaje incluido a los Bee Gees en un acercamiento insolente a su célebre y travoltiano Stayin´ Alive, más cerca de los albaceteños República Gorila que de los pintamonas del falsete.
"Vamos a destrozarlo", bramaba Agustín Lozano cada vez que se le ponía un héroe por delante.
Con el asco que dan los telediarios, la provocación continua de ese puñado de fanfarrones y señoritas gubernamentales incitando diariamente a la violencia, la violencia prefiero sacudirmela así. Con la llamada vehemencia emocional. Ahí siempre me apunto. Para lo otro, nos vemos en los bares.
003. LA BANDA
Fran Heredia (Guitarra, coros), experimentado guitarrista, conocido entre otros trabajos por su pertenencia a Zeus, uno de los pioneros del metal nacional, y su aportación a la banda de Manolo García, con el cual participa en el disco “Nunca el tiempo es perdido” y en la gira subsiguiente.
Agustín Lozano (Voz, bajo eléctrico), conocido por su álter ego, Hermano Lobo, con cuya banda edita varios discos, y por otros grupos como The Picos Pardos o Into Jazz, así como por ser el ganador para España y Portugal del concurso “Yamaha Bass Hero”, que premiaba al mejor bajista.
Muñoz La bestia (batería), actual batería del grupo de “El Pescao”, que ha tocado en bandas de distinto signo como The Rollers, la Big Band de Almansa o Poncho K.
7.12.12
Saint Etienne, el gusto por la música
Los Discos del Año 2012
Noviembre: Words and Music. Saint Etienne
Que la música que escuches sea mas o menos blanda, dura, áspera, lúgubre, lírica, épica, poética, bucólica... es pura entelequia personal, una simple interpretación de cada cual. Para eso están los momentos que vives cada día: un paseo matinal entre arboledas y hojerío otoñal, un viaje entre acantilados (conocí a un tio que llevaba siempre en el coche Graceland de Paul Simon, por si esto le ocurría), una siesta veraniega al pie de una carrasca, una tarde de invierno, de esas de chimenea y brandy... Fíjate, todas estas situaciones se podrían bordar con Words and Music, el último disco de Saint Etienne desde 2005. Recuerdo aún el Sound of Water (2000) que me acompañó en alguna de esas vicisitudes. No siempre hay que llegar a The Man I Love de Billie o Straight No Chaser de Monk para epatar, para arrastrarte por la alfombra, basta escuchar When I Was Seventeen de este disco para gozar de esos placeres regalados que otorga el espacio, el azar.
5.12.12
Muere Dave Brubeck
A los 91 años y a consecuencia de un infarto. Con una última presencia, junio de 2010, en el Blue Note de NYC. Grande entre los grandes y con dos obras inolvidables: Time Out, en 1959 o Blue Rondo a la Turk. Su Take Five quedará para los restos. Gracias a ese tema, a Paul Desmond, Gerry Mulligan, Stan Getz..., el jazz se hizo un poco más popular, siguiendo la senda marcada por Duke Ellington o Louis Armstrong. Cuando mueren los grandes y recibimos la noticia la música de jazz se eleva y flotamos en otras dimensiones. Sirva de consuelo ese legado para el resto de nuestros días.
Sirva este otro video como homenaje a Brubeck. Esta si que es una cuestión personal. Es como si a través de Donald Fagen esos mundos a veces tan diversos, tan distantes, el pop (mainstream) y el jazz, se hubieran estrechado la mano, se hubieran hermanado para darnos a mas de uno una alegría, como una justificación por el tiempo desperdiciado oyendo tontunas o, en definitiva, por lo grande que puede ser la música, los músicos (Fagen) y lo felices que nos pueden hacer en momentos determinados. Viendo el video, recordando la nueva frontera, cómo se muestra la portada de Time Out y pese a la muerte de Brubeck, este puede ser uno de esos momentos:
4.12.12
Surfin´Bichos, otra vez
Se edita por fin Buzos Haciendo Surf, el documental de Rogelio Abraldes
Viene a parecerse como un movimiento cíclico. La carrera musical del grupo albaceteño Surfin´ Bichos es como una montaña rusa, un voy-y-vengo, desde que debutaron hace muchos, muchos años, en un efímero garito del Callejón de las Monjas, Lacama, una especie de CBGB manchego que cumplía todos los requisitos enciclopédicos del Garage Rock como también ya venía ocurriendo en sitios más proclamados internacionalmente como, por ejemplo, Seattle o Berlín. Nada especial aquel cuchitril, difícil de memorizar por su exigua existencia. Allí, aquella noche, Carlos Cuevas debutó como batería, Jose Mari Ponce le pegaba duro al bajo y Fernando Alfaro arrojaba por primera vez los textos y neuras guardados íntima y escrupulosamente en lo que después resultaría ser la biblia negra del grupo, su cuaderno de ruta personal, una cangrejera.
Lo que llegaría después transcurrió en unos pocos años de la década de los noventa. Y punto final. Discos, actuaciones en espacios similares de la geografía nacional, carretera, mucha carretera y poco más. Las incorporaciones de Joaquín Pascual, inmediata, y Jose Manuel Mora sustituyendo a Ponce conformarían el sonido característico de la banda ante la admiración de un puñado de incondicionales que de manera bastante llamativa fue creciendo con los años.
Yo creo que esa es principalmente la razón de su longevidad; me explico, de ese curioso efecto sierra que define su carrera y su intermitente presencia en el mundo de la música rock.
Dejando al lado los términos grupo de culto, underground, minoritario, que tanto disgustan a su manager de aquellos años, Manolo Rock, al que solo le interesaba que fueran ricos y famosos para pegar un pelotazo empresarial (que yo sepa Sebadoh, Tinderticks o Nick Cave nunca entraron en los 40 Principales) SB fueron siempre un grupo de rock, alternativo o independiente, pero un grupo de rock y el estilo y, si se me permite, los genes, debe corresponder fielmente a sus principios. Yo mismo (por mi pertenencia a grupos mediáticos) le hablaba entonces a los miembros del grupo de componer, arreglar, ¡un solo tema!, para entrar en las listas de éxitos con más facilidad ante la perplejidad de la banda. Se reían de mi. No entraba la propuesta en sus códigos de comportamiento, en sus registros. SB fue siempre un grupo de rock al más puro estilo, repito. Genuinos. Con sus pros y sus contras. Mientras el grupo estuvo en la carretera fueron mas contras que pros.
La explicación del “movimiento sierra” al que aludo se basa en la oscilación continua a la que ya vamos acostumbrándonos los que de una manera o de otra hemos seguido la trayectoria de la banda desde 1988 hasta 2012:
Primero, se juntan y se divierten. Discos y carretera.
Después, se separan. Silencios
Aparece el libro biográfico, Sermones en el Desierto, de Jota Martínez Galiana y todos vuelven a hablar de SB.
Mas tarde les organizan una gira donde afloran los incondicionales que cada vez son más porque resulta que les echaban de menos y ha corrido el boca a boca. Llenos absolutos en Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia, Albacete, claro, etc. Grupo Nacional Indie en Radio 3.
De esta gira aparece un grupo de leales que deciden, sin un puto duro, sin nadie que sufrague gastos, grabar el tour, rodar en vivo y en directo (las cámaras se meten en las furgonetas, en las gasolineras, en los conciertos, debajo del bombo, en la última tecla del piano, en los camerinos...). Otra pausa.
Al poco tiempo se estrena el documental en Abycine y se pasea posteriormente por otros festivales de cine, Barcelona, Gijón...). No hay edición porque sigue sin haber un céntimo ni nadie interesado en explotarlo. De nuevo todos vuelven a hablar de SB.
Posteriormente aparece un disco, Perros Felices, que ya no cuenta solo el repertorio SB sino que va más allá: se escuchan a las diferentes bandas que han gestado los miembros del grupo en el trajín del voy-y-vengo. Como la cosa también es una decisión particular de otro buzo cualificado, Javier Hernández, todo queda en unos cuantos privilegiados que obtienen el disco.
Por fin, en 2012 (he omitido los años de cada guirigay para no parecer esto una memoria histórica) se edita el esperado Buzos Haciendo Surf, el documental de Rogelio Abraldes estrenado como tal en Abycine y con un segundo disco de extras y actuaciones en directo (algunas en Albacete muy celebradas). El equipo del milagro lo forman el propio Abraldes, el productor Carlos Valcárcel, el guionista Gabriel Molero y una serie de profesionales de alta alcurnia que corren con los gastos de viajes, cámaras, post-producción, cervezas y chiringuitos de carretera. Sí, un milagro, una aventura de apasionados de la música SB y del cine en general. Vuelto a ver el pasado domingo, 4 de diciembre, en el cine Capitol, la cinta es otro elemento de culto (como diría Manolo Rock) muy a la altura de los excelentes documentales musicales que venimos viendo recientemente en la televisión, sólo que esta vez trata de un grupo nacional de rock y aquí la cosa se hace más relevante por pionera, por original, porque es un gran trabajo de edición y porque, estoy seguro, va a abrir nuevos caminos en la difusión del género rock en nuestro país. Mientras, las multinacionales, las indies y la industria discográfica en general siguen sin enterarse de nada, como ya se comprobó en otro excelente documental que nos brindó recientemente Luis Alfaro, Auto, en el último festival Abycine.
La pequeña joya ya está a disposición de todos en Disquería, en la calle Salamanca y, probablemente, en las tiendas discográficas especializadas del país. Vale la pena tenerla en casa. Al fin y al cabo es nuestra cultura musical contemporánea, sí Manolo, sí.
27.11.12
Las elucubraciones del Maestro Prittwitz
¿Cómo escoger un instrumento musical?
Hay un momento en la vida que debes tomar una decisión: Cuando le tiras el cubata de la mesa al amigo de tu padre mientras babean con el video de Sade Adú, Paradise. El fragor del cristal, la barrida de los cubitos, el manotazo de tu padre a la mesa para detener la caída, el coro de carceleros gritando ¡yepaaa!... Paul Chambers no lo haría mejor. Ahí se escribe tu destino: serás percusionista; de la Nacional o de Los Mascamierdas de Hamburgo, pero serás cacharrero en un combo.
También puede ocurrir que tu enorme fantasía infantil, aún por explotar, asimile, compare, los escorzos gatunos de Michi hacia la parte superior del armario del salón con el chirriante sonido del violín de Jerry Goodman en Flock (Recuerdo que en el musical Pedro y el Lobo, el gato es representado con el mismo efecto de cuerda).
Todo es relativo. Todo es coincidente. Todo tiene su aquel y su este. Andreas Prittwitz, uno de los músicos más preclaros y heterogéneo que yo haya conocido tiene su propio código de explicación, incluso asesoramiento, para quienes andan aún, a estas alturas, indefinidos a la hora de hacer alguna sincopa. Como lo contó a través de Facebook lo transmito. A estas alturas no le voy a hacer ascos a quien ha tocado en varias sinfónicas y con el clarinete y el saxofón se ha lucido con José Antonio Ramos, Jorge Pardo, Horacio Icasto, Javier Krahe, Serrat, Sabina, Aute y la nada despreciable cifra de doce álbumes de New Age, la música del retiro y el esparcimiento.
Este es el curso avanzado para los indecisos: (cliquea sobre el cuadro para ampliarlo)
Así empezó todo:
19.11.12
Africanos
Kenny Garrett se da un homenaje en el Teatro Circo de Albacete
Lo ha hecho por partida doble: disco (Seeds of the Underground) y conciertos. Estas cosas no se si pasan porque se agotan las ideas o porque uno siente la necesidad una vez cumplido el medio siglo (tiene 52 añitos) de apalancarse en su pasado de aventajado oyente y repasar su consciencia de testigo activo de la propia historia del jazz; eso es, sin que nadie se la cuente. Cinco negritos como cinco soles tocando para un auditorio exclusivamente blanco (“Los negros ya no acuden a los conciertos de jazz, ni de blues, ahora están por el rap y la música electrónica”, le oí decir hace poco a un músico de color).
Ocurrió la noche del pasado sábado 17 de noviembre en el Teatro Circo de Albacete, cerrando la celebrada nueva edición del Festival de Jazz donde me reposan tantos recuerdos salpicados de historias. Empezando por el mismo Garrett, a quien llamé el año que conseguimos reeditarlo tras once años de tregua (2001) para cerrar el festival, previas visitas del guitarrista Al di Meola y el bluesman británico Georgie Fame. A Kenny Garrett aún le asaltaban entonces los fantasmas de Miles Davis y su herencia (le ví con Miles en San Sebastián en 1990 -la última actuación en España del Principe de las Tinieblas- y con Marcus Miller, poco después, en 1994, en el fantástico teatro antiguo romano de Vienne (Francia). Electrónica a tutiplen.
La propuesta actual de Garrett es absolutamente diferente a aquellas fechas, incluso a su propia discografía posterior. Garret ha querido darse un homenaje y repasar algunas lecciones aprendidas en su gira clandestina. Entre toques de Latin Jazz en estado libre (desde hace algún tiempo viene acompañándole el percusionista Rudy Bird) género al que tampoco le hace ascos su actual hombre de confianza, el pianista venezolano Benito Gonzales y pasajes de la alta escolania del Art Ensemble con algunas socorridas referencias al propio Pharoah Sanders. Y es que cada tema actual tiene su destinatario histórico, su dueño, su dedicatoria. McCoy Tyner o Ronald Kirk o Art Blakey o, y sin que él halla llegado a mencionarle ni una sola vez, el mismo Wayne Shorter y aquella banda que todos llevamos en el corazón: Weather Report. El secreto está en la insistencia en una melodía (“para que todos la memoricen, la palmeen, la coreen”) arrastrándola posteriormente en un auténtico vuelo de notas donde la nueva sección rítmica, ,acústica ¡ojo!, (Corcoran Holt y McClenty Hunter no estuvieron en la grabación del disco) te lleven al mismo destino de siempre: África. Parada y fonda.
En el TC experimentamos la sensación africana a la que todo músico de jazz aspira. En esta disyuntiva los ritmeros lucen más y el pianista sólo sutilmente. Es otra cosa. Fue otro Kenny Garrett, tan bueno como el de siempre, tan africano como nunca.
Lo ha hecho por partida doble: disco (Seeds of the Underground) y conciertos. Estas cosas no se si pasan porque se agotan las ideas o porque uno siente la necesidad una vez cumplido el medio siglo (tiene 52 añitos) de apalancarse en su pasado de aventajado oyente y repasar su consciencia de testigo activo de la propia historia del jazz; eso es, sin que nadie se la cuente. Cinco negritos como cinco soles tocando para un auditorio exclusivamente blanco (“Los negros ya no acuden a los conciertos de jazz, ni de blues, ahora están por el rap y la música electrónica”, le oí decir hace poco a un músico de color).
Ocurrió la noche del pasado sábado 17 de noviembre en el Teatro Circo de Albacete, cerrando la celebrada nueva edición del Festival de Jazz donde me reposan tantos recuerdos salpicados de historias. Empezando por el mismo Garrett, a quien llamé el año que conseguimos reeditarlo tras once años de tregua (2001) para cerrar el festival, previas visitas del guitarrista Al di Meola y el bluesman británico Georgie Fame. A Kenny Garrett aún le asaltaban entonces los fantasmas de Miles Davis y su herencia (le ví con Miles en San Sebastián en 1990 -la última actuación en España del Principe de las Tinieblas- y con Marcus Miller, poco después, en 1994, en el fantástico teatro antiguo romano de Vienne (Francia). Electrónica a tutiplen.
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Kenny Garrett en Vienne, foto by JAF |
La propuesta actual de Garrett es absolutamente diferente a aquellas fechas, incluso a su propia discografía posterior. Garret ha querido darse un homenaje y repasar algunas lecciones aprendidas en su gira clandestina. Entre toques de Latin Jazz en estado libre (desde hace algún tiempo viene acompañándole el percusionista Rudy Bird) género al que tampoco le hace ascos su actual hombre de confianza, el pianista venezolano Benito Gonzales y pasajes de la alta escolania del Art Ensemble con algunas socorridas referencias al propio Pharoah Sanders. Y es que cada tema actual tiene su destinatario histórico, su dueño, su dedicatoria. McCoy Tyner o Ronald Kirk o Art Blakey o, y sin que él halla llegado a mencionarle ni una sola vez, el mismo Wayne Shorter y aquella banda que todos llevamos en el corazón: Weather Report. El secreto está en la insistencia en una melodía (“para que todos la memoricen, la palmeen, la coreen”) arrastrándola posteriormente en un auténtico vuelo de notas donde la nueva sección rítmica, ,acústica ¡ojo!, (Corcoran Holt y McClenty Hunter no estuvieron en la grabación del disco) te lleven al mismo destino de siempre: África. Parada y fonda.
En el TC experimentamos la sensación africana a la que todo músico de jazz aspira. En esta disyuntiva los ritmeros lucen más y el pianista sólo sutilmente. Es otra cosa. Fue otro Kenny Garrett, tan bueno como el de siempre, tan africano como nunca.
16.11.12
Chema Arake, otro de los nuestros
Chema G. Araque trabaja el diseño, el vídeo y las artes plásticas. Apasionado, por un lado, por la física, la astronomía y la naturaleza, construye un imaginario que encuentra su contrapunto en el terreno del detalle, el interés por el alma y lo efímero. Combina su faceta más creativa con la docencia, pues es profesor de dibujo artístico. Su trabajo en vídeo ha sido reconocido con distintos galardones como el Premio Plató Digital al mejor proyecto de cortometraje del 10º Festival Abycine. Algunos de sus trabajos audiovisuales han sido proyectados en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges y TVE2. En diseño ha recibido numerosos premios en la creación de logomarcas, carteles, entre ellos el primer premio de la UCLM para el diseño de la logomarca del VI Centenario del Quijote. Ha trabajado en cortometrajes, participado en talleres con diversos artistas y coordinado proyectos como Icadirectos, Ocean of Know, Cineclub Albedrío y Festival Zinexín.
6.11.12
Concierto Homenaje a El Reverendo
A lo grande, han querido sus amigos rendir un emotivo homenaje al Maestro Reverendo, tristemente fallecido el pasado 7 de septiembre, a los 57 años de edad, el próximo 1 de diciembre en la Sala Galileo Galilei de Madrid con grandísimos nombres de la música y colegas.
Durante tres horas músicos y amigos se subirán al escenario y resumirán en 25 canciones la extensa trayectoria de El Maestro Reverendo, genial músico y compositor, abrigados por varios combos de excelentes instrumentistas actuarán amigos como el gran Steve Jordan, El Gran Wyoming, Los Enemigos, Rosendo, Paracelso, Julián Hernandez, Javier Krahe, Moncho Alpuente, Fernando Martín, Osvi Grego, Jeff Espinoza, Eric Franklin, Francisco Simon, José Antonio Romero, Fernando Illán, Kike Jambalaya, La Bestia, Santi Puente, Fernando Martín, Ramón Arroyo, Jesús Redondo, Cuarteto Bohem, Osvi Grecco, Cristina Narea y un largo etcétera.
LA VISITA
No todo salió a la primera en ésa original dupla formada por Ángel Muñoz, El Reverendo, y José Miguel Monzón, El Gran Wyoming, desde la disolución del grupo de la pre-movida Paracelso. La idea de ambos fue pasar página en pequeños locales de Malasaña hasta que sonara alguna flauta prodigiosa que les convertirtiera en verdadera carne de mercado aprovechando sus diferentes habilidades, Muñoz con el piano, Monzón con su pasmosa y dinámica labia. Dos gemas por descubrir a las que pensé que debíamos echar el lazo en Albacete. Ocurrió en la Feria de 1988. Encargado de la programación ferial del stand de la Diputación Provincial les llamé y acudieron prestos y voluntarios por una cantidad absolutamente simbólica. La velada fue, para muchos, inolvidable. He aquí dos documentos visuales de aquella entrañable visita.
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En el escenario |
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En el camerino |
22.10.12
Abycine a propósito
Diario del Festival. Última jornada.
Konig y Carax, despedirse a lo grandeAbycine este año ha durado un día menos que la edición del 2011 y, dios no lo quiera, un día más que la del 2013 a juzgar por cómo se toman estos políticos que nos gobiernan las cosas de la erudición cultural. Con ése aire que pasean los de la retribución privada, esa gente a la que pagamos para que cuiden NUESTRAS agitaciones. Esa gente de aire paternalista, arrogante, irritante tantas veces, sabedores de tener el cine por los cuernos; disimulando la ojeriza que le tienen al 90% del sector del cine por lenguaraces, descarados y desinhibidos.
Estuvo muy bien el equipo de Abycine en la sesión de clausura destacando varias veces los problemas que tuvo el festival para sobrevivir este año. Claro, que se lo dijeron (además de al público asistente) a los banderilleros que enviaron las instituciones. En la sala no hubo un solo alcalde (alcaldesa), un solo presidente (presidenta), ni nadie responsable que pudiera prometer y prometo. Ningún gallo (gallina) en el corral. O sea, que al margen de distinguir a los ganadores de las distintas secciones del festival como se merecían (falló alguna agenda personal), no hubo nada nuevo. Comienza la pelea por la próxima edición.
Y es que me imagino por la tarde a nuestra primera edil de la ciudad oír con el cómic Suspiros de monja y otras mariconadas en el bolso, o con el de Huevos de toro (comprendiéndolo) a Ralf Konig diciendo que "una minúscula chispa de heterosexualidad en mi cerebro se apagó rápidamente a los doce años". Ya me escacharro si es el caso de Nuestra Señora de Cospedal la que guardara como una peineta en su faltriquera el de Sementales de Troya, otra de las obras significativas del dibujante.
Qué tipo el Konig. Y qué inmenso ilustrador y guionista.
Ralf Konig, rey de los Cómics, el documental de Rosa von Praunheim (despedía el festival por la tarde), habla de él y él habla de la homosexualidad con la franqueza y naturalidad que todos desearíamos tener en un tema tan mundano, y tan cercano. Qué envidia oírle hablar así, sin tener que dar explicaciones si uno es esto o es lo otro. Al carecer mi menda de la condición “homo” las cosas se ven desde otra perspectiva, como si los “homos” y los “heteros” viviéramos en mundos exclusivos, juntos sí, pero no revueltos. Y si Konig se sincera, se desnuda absolutamente en sus declaraciones, no veo yo porqué los “heteros” no solemos hacer lo mismo respecto a esas diferencias de conceptos (creo que nos cortamos para que nadie piense en una remota homofobia). No estoy seguro, pero, por ejemplo, los de mi patio no somos tan extraordinariamente festivos como ellos cuando se reúnen, tan glamourosos, pasionales, exhibicionistas...Sin embargo, sí hay algo que nos une descaradamente y sin problemas (supongo que muchas cosas más) y es la pasión común por el arte y ahí, efectivamente, Konig es un rey. Su trazo sencillo y rápido, su facilidad para la expresión exacta, su ingenio para la observación, el diálogo, las onomatopeyas, le hacen tocar la gloria definitiva del cómico genial, del comediante total. Ralf Konig, rey de los Cómics clava el estereotipo gay con el talento y lucidez de la misma manera que Allen (Woody) lo hace en sus películas con el estándar.
"¿Somos cursis?”, termina diciendo Konig, ya madurito, a su actual pareja en un arrumaco mutuo ante las cámaras. Qué gratificante experiencia.
Otro ensayo igualmente atrayente es el de Leos Carax en Holy Motors. "La película habla el lenguaje del cine, pero no es una película sobre el cine", dijo el director hace poco a la prensa. Carax no se prodiga nada en declaraciones ni en contactos publicitarios; como que no le somos simpáticos, pero la crítica habla de su pasión cinematográfica y de sus homenajes escondidos a los grandes creadores en Holy Motors.
Otra de sus escasas declaraciones fue "No soy sólo mis películas, pero estoy mucho en mis películas.". Holy Motors: Nueve representaciones por encargo, nueve citas enigmáticas, en nueve situaciones diferentes y otros tantos homenajes a la historia de los géneros cinematográficos. Toda una exhibición que le avala como uno de los grandes. Es el cine de autor por antonomasia. El que no se explica o, sin embargo, tiene mil explicaciones. El que se disfruta y se propaga como elemento didáctico. El que puede cerrar, y lo hizo, un excelente festival en Albacete, sin ir más lejos..
Hasta el año que viene ("¡Uhhh!", decía Forges en Hermano Lobo).
Publicado en La Verdad Digital 1/11
Publicado en Diario La Verdad 2/11
Diario del Festival. Séptima jornada.
Fractal, y el verbo se hizo imagen
Los poetas inventan. Gracias a un buen puñado de esos productores de palabras que tenemos en Albacete podríamos decir que la ciudad vive un momento dulce en cuanto a fabricación, elaboración, secado y exportación del verbo amable. Estos días se celebra en la Facultad de Humanidades el ciclo Cinco Poetas en Otoño que desde el año 2000 organiza el Grupo de poetas de La Confitería, con el patrocinio del Ministerio de Cultura, el Vicerrectorado de Cuenca y la propia Facultad de Humanidades. Aún quedan pendientes de encuentro en dichas aulas voces tan esperadas como las de Alvaro García (8 de noviembre) o Carlos Marzal (15 de noviembre) y Abycine ha presentado, por segundo año consecutivo, su exhibición Fractal o lo que es lo mismo ése paso adelante que pretende un nutrido grupo de poetas locales basado en explotar al máximo la palabra, agitándola en una turbomix de sensaciones añadidas: la imagen (sobre todo), la música, el arte, el cómic, la escena y todas las disciplinas artísticas susceptibles de ser incorporadas.
No hemos hablado de Abycine Off, pero que se sepa: ha estado hasta la bandera. Otro éxito del festival. En la sala Heartbreack no cabía un mosquito para ver a Anni B. Sweet, esa chica Melanie (Safka) que ha cargado, con cierta fortuna, con el camión de moda: chicas-delicadas -cantando-en-inglés. No es una costumbre con denominación de origen nacional, ojo, los británicos disfrutan de alguna de ellas (Laura Marning) y los americanos, como Melanie, con un auténtico batallón, las famosas ya herederas de Joni Mitchell: Brandi Carlile, Diana Jones, Ellen Jewell, Jolie Holland, Lucinda Williams, Sarabeth Tucek, Zoe Muth, Allison Moorer, Hope Sandoval ..., luego está la nórdica Beady Belle (para mi, con la Sandoval, las mejores), la canadiense Feist y muchas más que tendría ahora que memorizar a fondo. El triunfo de la madrileña Russian Red disparó la llamada de atención sobre este “nuevo” movimiento girls y a renglón seguido surgió la malagueña Ana López que, con buen criterio artístico, decidió que Anni B. Sweet sería su nombre de batalla. La chica, sentada en un taburete y únicamente cargada con su guitarra acústica, canta como los ángeles y lo hizo, con un par de ovarios, en un rincón tan “hostil” como el club de la plaza de San José, mas dado habitualmente al rock and roll garagero o al blues enérgico. Fue aclamada y coreada por sus fans hasta conseguir mas de un bis. Un dispendio del festival, que quiso premiar de esta manera el rescate de aquel viejo movimiento que popularizara la Safka hace un porrón de años. Beautiful people.
Publicado en Diario La Verdad 1/11
Diario del Festival. Sexta jornada.
Beginners
Las proyecciones del ciclo Videocreación corroboran suficientemente el arrebato albaceteño hacia las cámaras que comentábamos ayer. Como también ocurre en las secciones dedicadas a los Cortos o a Hecho en Castilla la Mancha. Con tal de coger una cámara y hacer una película vale todo en estas parcelas del festival, desde el típico videoclip musical de Javier Román en torno al grupo Band a Part (¿pero eso no era un pelí de Godard?) hasta la singular Gravedad, emocional, que plantea Anselmo Gómez con nuestros creadores Borja Cebrián (está de moda el “terrorista”), Arturo Tendero, Hernán Talavera, Claudia Massotto, Vania Cuenca, Andrés García Cerdán, Alberto Sánchez y María José Fernández, que a las ordenes de Anselmo y en un luminoso Black & White esconden la sonrisa irresistible como pueden y permanecen durante un minuto impávidos frente a la cámara en un ejercicio de autocontrol raramente triunfante. Disciplinados. Rodar es rodar.
Me vienen a la cabeza aquellas filmaciones en ocho o super-ocho (muchas de ellas simplemente familiares) que hicieron las delicias de todos los que gustaban del cine en los años sesenta. También fue un episodio costumbrista que llegó a crear estilo. Un colega heredó una maquinita de aquellas, una Carena C-600, y se pasaba todo el día filmando en la calle. Recogía imágenes de mariposas, cucarachas, el parque, a su primo degustando un polo de limón, al dependiente de Legorburo... luego llegaba a casa y nos las mostraba ya tituladas: “Nido de Avispas”, “El camaleón indiscreto”, “Culogordo”... Yo ponía el tocadiscos a tope y ya teníamos sonido. Cuando Rafa Griñón y Jesús Liante llegaron con A cuatro patas aquello ya era un corto, pero un corto de verdad, con sus actores y su argumento kafkiano, literal: un tipo que hastiado del trabajo burocrático y la rutina diaria se levanta un día de la cama y resulta que sólo puede andar a cuatro patas. No veas la que organizamos en la calle Ancha y el Parque. Se montó en casa de Rufino Sánchez, un especialista entonces y coloqué a Duncan Browne en la banda sonora principal. Llegó a exhibirse en el cine Capitol y Jesús López (Filmoteca de Albacete) me dijo que aún andaba la película por los archivos de la Filmo. Batallitas. Nada que ver con algunas de las cosas que se vieron en la sección del festival dedicada a la Videocreación albaceteña. Tiempos modernos. Otros talantes, otras maquinas, nuevas tecnologías, otra era... (Cachis, no haberse filtrado antes la informática...).
Ése nuevo carácter que muestra Fernando Davia, por ejemplo, en Un hombre sin mundo. El acabóse en sentido superlativo; nada que hacer, nada que encontrar. El desasosiego mas absoluto, donde los claroscuros y la sobre-exposición me retrotraen a algunas portadas discográficas de la movida de los ochenta y a los cómics de la época. Un excelente trabajo, aunque (en mi opinión) le sobra algún minutillo. En Running is Life, Juan Pérez también se luce con los fondistas: metáfora de la constancia y el auto análisis. O la belleza intrínseca de la danza en Fin, de Moncho Massé, con una excepcional, que bella, Alicia Atienza. Un trabajo técnico impecable. Los videos formativos y documentados de Laura Soriano (Gen Pez) y Pablo Alfaro (Tiempos Modernos), estudios y memorias sobre el autismo y la historia (horrible) urbanística de la ciudad, respectivamente; ambos, ensayos para guardar en casa como un magnífico material de archivo. Videocreación albaceteña permitió además conocer facetas inéditas del canta-autor Nacho González o participar en la ilusión de sentirse director de películas (debe ser estimulante) de Antonio Pablo Molina, Manu Sánchez, Ana Moreno, Alejandro Monreal, Jorge Arjona, Manuel Matos, Enrique Buleo y Felipe Aguilar. Sentir el cine desde dentro, nada menos. Sólo por eso ya se justifica su inclusión en el programa.
FIN from Moncho Massé on Vimeo.
Publicado en La Verdad Digital 30/10 (Diarios)
Publicado en Diario La Verdad 31/10
Diario del Festival. Quinta jornada.
Autoproducción o victoria
La presente edición va a pasar a los anales del cine propio, el que surge de nuestras familias, amigos, conocidos, me-han-dicho-que-fulanito... como el más prolífico presentado por el festival, o al menos uno de los que más ha abundado sobre nuestros inquietos cineastas. Si siempre se ha dicho que Albacete era tierra de toreros, ahora se comentará la querencia natural de los albaceteños al mundo de la imagen, la fantasía y la interpretación (ya lo sabíamos sobre nuestros cómicos de teatro). Siempre hemos sido un poco “payasos” , eso es verdad, pero que la larga zarpa del creador José Luis Cuerda haya llegado a un puñado significativo de especialistas en rodajes cinematográficos (dirección, actores, técnicos, gráficos, etc.,), eso no ha dejado de ser una sorpresa agradable para los simples aficionados como tu o como yo.
Sin ir más lejos, Abycine se ha concentrado este año, en parte, en tres directores albaceteños a los que ha presentado a los medios como un ejemplo, en carne y hueso, de lo que hablamos: Luis Alfaro, Jorge Arenillas y Helio Mira. Del primero vimos el otro día su excelente documental, Auto, sobre el estado de las cosas en el mundo de la edición discográfica, que no pasa precisamente por momentos gloriosos sino, más bien, todo lo contrario (por cierto, en el documento aparecen dos músicos de la ciudad: Fernando Alfaro y Joaquín Pascual). Si he dicho excelente he dicho magnífico. Alfaro pone el dedo en la llaga en una relación que a primera vista parece imposible: el autor de canciones que sueña con editar y su inevitable encuentro, más bien choque, con quienes manejan, operan, maniobran y manipulan esa edición.
El documental de Luis Alfaro, Auto, es cristalino y demoledor y, desde luego, reivindicativo en la cuestión de la auto-producción. Y eso que Alfaro abre micrófonos a las disqueras. Que si quieres. Quedan retratadas y en algún caso ridiculizadas y descubiertas. Patética la intervención del portavoz de Limbo Starr (una pequeña independiente) que destapa ante el auto-despido de uno de sus escasos artistas (Nacho Vegas) toda la arrogancia y chulería de los ejecutivos de multinacional. Oyéndole, parece que estas ante el hijo de Botín o el ejecutivo máximo de la Warner. Ejemplares por otro lado, las explicaciones de gente como Jero Romero (ex-Sunday Drivers) o el propio Joaquín Pascual a la hora de auto-producirse sus trabajos, con mayor o menor éxito uno que otro. El documental es un tiro en todas estas reflexiones. Acertado y, además, oportuno. El día menos pensado nos vemos a la Pantoja en una indie.
Diario del Festival. Cuarta jornada.
Leonard Cohen, un pájaro en el alambre
La discontinua carrera musical de Leonard Cohen ha sido una constante asimilada por cada uno de sus profusos seguidores desde que el canadiense lanzó aquel primer álbum, The Songs of Leonard Cohen, en la navidad de 1967. La llegada de sus siguientes discos, Songs from a room y Songs of Love and Hate, contribuyeron a iniciar la leyenda del cantor agridulce, conmovedor, íntimo, cansado o trovador romántico la mayoría de las veces. Lo que se dice un icono para las generaciones de aquellos años, abotargadas de rock and roll, psicodelia y ritmos frenéticos. Sin haber llegado nunca a ventas espectaculares, comparadas con las de sus “enemigos naturales” (Bob Dylan, Beatles, Rolling Stones, Jimi Hendrix, Frank Zappa...), en los comienzos de la década de los setenta su manager de entonces y de toda la vida, Marty Machat, decidió dar el salto del tigre y, como habían hecho los artistas antes mencionados, rodar una película sobre la gira que Cohen debía cumplir en Europa. En aquella época, Cohen no disfrutaba, se sentía cansado, no veía un propósito claro y odiaba repetir cada noche las mismas canciones. Creía que no era un buen intérprete en escena (Machat desconfiaba que volviera a salir de gira). El manager buscó a Tony Palmer, que ya había hecho trabajos para casi todos los grandes, en la confianza de que el documental le afianzara en el Circo de la Fama y le despojara de todos sus temores e inseguridades: “La única condición que puse fue tener acceso total a todo lo que quisiera grabar”, dice ahora el cineasta.
Lo que ocurrió después lo cuenta el propio Tony Palmer, reaparecido después de tantos años para aclarar la edición del documental, Bird on a Wire, que hemos visto en la presente edición de Abycine: “Cohen cumplió su palabra, y pude rodar lo que quise. Solo grabé la música en cuatro o cinco conciertos, pero como consideraba que su poesía era una de las claves para entenderle, también sugerí filmarle leyendo algunos de sus textos”. Quizá el valor actual de la película no es solo que contiene diecisiete de sus grandes canciones interpretadas en su mejor momento, sino que describe la dureza y las dificultades de la vida en la carretera. Hay muy pocos documentales donde la confusión del backstage esté retratada de manera tan vívida, sin que el artista note la presencia de la cámara. Tony Palmer tuvo una primera versión lista un mes después de terminar la gira. La BBC la compró de inmediato.
Por desgracia, Cohen dijo que la película le parecía demasiado agresiva, y le preocupaba aparecer frecuentemente exhausto, incluso deshecho. “Lo segundo era indudablemente cierto, pero creo que en lo primero estaba equivocado”, recuerda convencido, Tony Palmer. Machat le pidió entonces el material en bruto y le dijo que verían lo que podían hacer. Lo que Palmer no supo entonces fue que un ayudante que tuvo en la faena les había dicho que podía montarlo mejor que él. Nueve meses más tarde, y cientos de miles de dólares del bolsillo de Cohen después, tenían una segunda versión. En la BBC dijeron que era un completo desastre, pero llegó a estrenarse en algunos cines. Cuando la vio, a los seis meses, Palmer pidió que retiraran su nombre de los créditos porque la estructura había cambiado y se había perdido la intención original del filme. Entonces, aparentemente, la película desapareció: “En una decisión estúpida, yo no había conservado ninguna copia, y durante años he tenido que leer biografías de Cohen llenas de inexactitudes sobre “Bird on a wire”, recuerda el director.
A finales de 2009, aparecieron más de doscientos rollos de película en un almacén de Hollywood, que primero fueron enviados al hijo de Marty Machat y que, al final, llegaron a manos de Tony Palmer, curiosamente remitidos por el manager que fue de Frank Zappa: “Al principio, pensé que no se podría salvar nada -sigue contando Palmer-. No estaban los negativos, que siguen perdidos, y algunas copias estaban en blanco y negro, rayadas o troceadas. Pero una de las latas contenía la banda sonora original completa, y entonces pensé que podríamos hacer encajar el puzzle. Gracias a la tecnología digital, pudimos unir casi tres mil fragmentos. Llevó meses, pero está muy cerca de la idea original. La parte poética que fue eliminada en la segunda versión es extraordinaria. Cohen también puso objeciones a unas escenas de un altercado en Tel Aviv, pero yo deseaba conservarlas, porque mostraban su poder sobre la audiencia”.
Hubo suerte pues y el famoso e inédito documental se paseó con la gloria merecida en Albacete y por segunda vez en España después de haberse estrenado hace unos días en Valencia. Bird on a Wire es uno de los mejores documentos sobre un artista que yo haya visto. Sincero, cercano e íntimo, glorioso y en algunos momentos dramático o hilarante. Las canciones suenan impecables, cuando se lo permite el ridículo equipo de sonido montado en aquella gira (eran los primeros años setenta... cómo han cambiado las cosas...), adornadas con los coros de unas colosales Jennifer Warners (Joe Cocker de entonces) y Donna Washburn (procedente del musical Hair). Un diez para Abycine. Estas cosas hay que valorarlas.
Mi más sincero agradecimiento a Abycine por facilitarme el acceso a la entrevista/tipo con Tony Palmer.
Publicado en Diario La Verdad 29/10
Diario del Festival. Tercera jornada.
El efecto baladí
Una de las principales características del festival es acercar el cine a los más jóvenes. En las sesiones del viernes, el director vasco Borja Cobeaga (Eramos pocos -corto nominado al Oscar en 2007-, Pagafantas, No controles) tuvo que lidiar con un buen puñado de adolescentes albaceteños que acudieron a las sesiones matinales de Mi Primer Abycine. Está bien, muy bien, que ciertos institutos de la ciudad abran sus clases a la calle y lleven a sus alumnos nada menos que al cine (a mi eso no me pasó nunca joder, mi experiencia escolar consistió en ver, en vivo y en directo, a Menos Uno y a Sotoca, dos profesores de película). Cobeaga se fajó bien con los chavales y hasta tuvo tiempo de exhibir su faceta hilarante en algún momento. Nada extraño si tenemos en cuenta el éxito de otras realizaciones suyas como Vaya semanita en la televisión vasca y en diferentes canales nacionales. No obstante, en la rueda de prensa que tuvo lugar posteriormente para presentar el festival, Borja Cobeaga comentó, a la pregunta de su aventura con los estudiantes, “No me gustaría volver a la adolescencia en absoluto”, cosa no baladí, porque trasladó su reflexión a todos los allí presentes.
En esa misma rueda de prensa celebrada en el Gran Hotel también estuvo Sergio Barrejón, director del corto presentado por Amnistía Internacional #Stop, bajo las premisas de un tema mucho más serio, las redadas racistas en Madrid protagonizadas por miembros de la policia nacional. Resulta que el propio Sergio fue testigo casual de una de estas intromisiones a la libertad de transitar cualquier persona por la calle (no nombro aquí animal o cosa, cuidado). Como es lógico, a Sergio le llamó la atención la reacción policial a su injerencia en el asunto cuando recibió el consabido “usted, abrase de aquí inmediatamente”. También se cuestionó porqué los policías, de paisano, sólo paraban a los caminantes de color cobrizo, oscuro, mulato, etc... A partir de entonces inició su propia vía de investigación “armado” con una cámara al hombro, resultando de tal pesquisa la obra cinematográfica que hoy podremos ver, a las seís de la tarde, en el cine Capitol. Barrejón acabó señalando que, para no mojarse, empaparse, de problemas legales, utilizó en las escenas más delicadas artistas de ficción (el actor Eduardo Noriega entre ellos). No, no sólo no es un tema también baladí sino que es absolutamente indignante por lo que Amnistía Internacional optó por recomendar la obra como una declaración universal del escarnio y la vergüenza para los responsables de tamaña tropelía.
Por la noche, en la ceremonia de inauguración, el grupo de rock gallego Triángulo de Amor Bizarro estuvo a la altura de las circunstancias tratando de sonorizar el complicado cine, y algo rancio después de los años (el tiempo suele cebarse con algunas obras artísticas), del polifacético artista Alejandro Jodorowsky, concentrado en dos de sus películas más célebres: El Topo (1970) y La Montaña Sagrada (1973) que, continuamente, me trasladaron a la obra de Adrian Maben con Pink Floyd en el concierto sobre las ruinas de Pompeya en 1972 (defecto profesional, lo admito).
La banda supo interpretar a su cineasta escogido y nos trasladó a aquella música errática y algo metafisica que los Floyd interpretaban en álbumes como Ummagumma (1969) sobre todo, sin descartar, personalmente, que fuera este disco el que realmente inspiró el concierto, incluso más que la obra del propio Jodorowsky.
Lo que no fue baladí, ni mucho menos, fue la presentación de la gala por parte de la excelente Amparo Álvarez (TVE). Parece que no tiene importancia el que una profesional salga al escenario y cumpla perfectamente su cometido. No es fácil. Se nota mucho más cuando ocurre lo contrario: indecisiones, silencios nerviosos, petición de aplausos por doquier, erratas, etc... No es nada fácil enfrentarse a un repleto auditorio que está pendiente de lo que digas y lo que hagas. Amparo estuvo extraordinariamente sobria y natural. Eso no es baladí, insisto.
Publicado en La Verdad Digital 27/10 (Diarios)
Publicado en Diario La Verdad 28/10
Diario del Festival. Segunda jornada
El futuro llama a tu puerta
En realidad, hace ya unos días que comenzó el festival. El cartel, el póster del festival, se presentó en una cafetería del Altozano con toda la discreción del mundo. Fue un acto exclusivo para la prensa. Significaba, nada menos que lucir el impecable trabajo de Héctor Montoya o lo que es lo mismo, la imagen del festival. Hay que ver lo que ha dado de sí el invento de la mancheguilla Llaneia, a la que se han entregado este año con toda la imaginación e inspiración que otorga la edad y el palique los chicos del Departamento de Diseño Gráfico de la Escuela de Arte, dirigidos por Carmina Palacios (Carmina o Revienta Lalata) con sus diseños paper toys. Increíbles algunos trabajos de los chavales y dichosa chispa y fantasía la que asoma: desde una Llaneia disfrazada de Eduardo Manostijeras hasta las travestidas de Hitler, Superñoño, El Grito de Munch, MA Baracus (Equipo A), Annie Hall, Kill Bill, etc... La muestra se exhibe estos días en el hall de Vialia y yo recomendaría no perdérsela, al menos como reconocimiento y apoyo al esfuerzo e ingenio de nuestros futuros artistas de la Escuela de Arte.
Otra con la que me quedo es la del asunto de la compra de entradas. Un a puerta gayola más del mago de la informática, Jesús Andicoberry, a través de Tecon (Todo por el cine). Resulta que coges el programa del festival y arrimas tu móvil (uno moderno, no como el mío) al icono que aparece junto a la información de cada película, un cuadrito pequeño en blanco y negro con pinta de plano lejano de una albóndiga (código QR le llaman) y te salen (en tu iPhone, el iPod o el bicho que le hayas acercado) los pases de dicha película o espectáculo que hayas consultado, elijes el que mas te convenga y ¡compras la entrada! en ése preciso instante. Sólo con darle al dedo desde La Pulgosa, por ejemplo. Como te lo digo (solo los grandes festivales disponen de algo así, cuando digo grandes festivales me refiero a GRANDES festivales...). Por lo visto, la cosa funciona o lo que es lo mismo, facilita mucho más la propia venta de entradas (los precios de cada pase, todo hay que decirlo, son perfectamente asequibles a los tiempos de crisis económica que sufrimos -¡que asco de Merkeles y Cospedales!).
Así las cosas, hoy podrías ver, al margen de las secciones de cortos o digitales, algo tan exclusivo como el codiciado documental de Tony Palmer sobre la poesía emocional de Leonard Cohen, Bird on Wire.. Oigo Sisters of Mercy ahora (aparece su versión en la cinta) y se vuelca toda mi adolescencia sobre la habitación: soledades, desamores, fascinaciones... Creo que hablaré estos días, más detenidamente sobre aquel documento y su personaje, que previa concesión para el rodaje no acabó de convencer su dramática desnudez ante el resultado final. Palmer lo hizo demasiado bien. Pájaro en un alambre: no lo pudo definir, ni titular mejor.
También se programa hoy otro documental interesante, el del albaceteño Luis Alfaro, Auto, al que le salieron demasiadas tomas y declaraciones en su pretendida revisión al estado actual de la música independiente española y de un previsible corto pasó a la categoría de largometraje. Aparecen en él un puñado de voces imprescindibles, algunas de ellas muy cercanas (Fernando Alfaro, Joaquín Pascual o Jero Romero ).
Desde tu móvil también puedes tener acceso a Carmina o Revienta, ópera prima del actor Paco León que, como sabéis, implicó a media familia para rodar una crónica del arrabal caótico en el que supuestamente se mueve más de un clan andaluz.
A todo esto llamo yo sacarle jugo a las nuevas tecnologías. Oye, también puedes sacar tu la entrada de cuerpo presente. Digo.
Publicado en La Verdad Digital 26/10 (Diarios)
Publicado en Diario La Verdad 27/10
Diario del Festival. Primera jornada.
Bendito dilema
Me ocurre cada año cuando abro el programa del festival por primera vez. Me abruma, me desborda y hasta me confunde. No acabo de ajustar las distintas secciones a un horario accesible (viene de la paranoia de querer verlo todo): los cortos, los de aquí y los de la región; el digital; los audiovisuales; la video-creación; el plató digital; los especiales...
Si además uno pretende hacer un diario de lo que ocurre cada día, el agobio es mayor porque al contenido de cada sección hay que sumar las visitas foráneas, los entresijos, la anécdota, el artisteo; en definitiva, lo que no sale en la providencial papela. Este año no iba a ser menos.
Ya el primer día del festival, la inauguración viene acompañada, horas antes, de las primeras proyecciones para los pequeños en el cine Capitol y en los cines Yelmo, los primeros cortos (Capitol) y, nada menos, que el estreno de la sección Internacional con Post Tenebras Lux, que es el premio a la mejor dirección en Cannes 2012 al mexicano Carlos Reygadas. Toma tomate. Sólo que media hora antes de la ceremonia inaugural y en lugares diferentes (la película es en Yelmo y el glamourcillo de la apertura en el Teatro Circo).
Vale. Primera recomendación: métete el programa en los calcetines porque es de obligada y continua consulta. Allí verás que la película de Reygadas vuelve a proyectarse el domingo a las ocho y media. Si no pasas de ver a la clase política reivindicar sus pequeñas donaciones en el teatro (“O salgo al escenario -que es que me flipa- o el año que viene no hay un duro”) pues eso, al Teatro Circo que, además, ofrece la presencia de la actriz María León, que recogerá el Premio Película Joven al trabajo Carmina o Revienta de su hermano Paco León y un peculiar homenaje al polifacético director Alejandro Jodorowsky a cargo de los gallegos Triángulo de Amor Bizarro. Música caliente y comprometida en directo, mezclada con las imágenes de un cine tan personal e ideológico como el del director chileno. Al fin y al cabo es el plato fuerte del día. Quien sabe si del propio festival. Repito: No vayas a dejarte el programa en el bolso que llevabas ayer.
Hay mucho que ver este año, cuando hace unos meses nadie daba un duro por la celebración del festival. Al final ha podido el entusiasmo y entrega de todo el equipo de Abycine que dirige José Manuel Zamora, un cinéfilo empedernido, un apasionado, un prestidigitador, capaz de sacar de la chistera nombres y hechos (las películas) que hoy marcan la rigurosa actualidad cinematográfica. A parte del equipo fijo albaceteño (con los mismos síntomas animosos de su “jefe”), Zamora contará en esta edición con la colaboración de los críticos nacionales Jordi Costa, Eduardo Guillot y la voluntad de Rogelio Abraldes, visitas especiales a parte, como la del propio director del Festival de Sitges, Ángel Sala, entre otros.
Desde hoy, colocaré el programa en el bajo calcetín y trataré de resolver cada día el dilema de la programación (“hoy voy a esto y mañana a aquello”) para contarlo. Sí, bendito dilema.
Publicado en La Verdad Digital 25/10 (Diarios)
Publicado en Diario La Verdad 26/10
Abycine Off. Annie B. Sweet
Heartbreak Hotel. 22,30h. Martes, 30 de octubre.
LLANEIA VESTIDA DE CINE
Una pequeña muestra de la exposición de los chicos del Departamento de Diseño Gráfico de la Escuela de Arte de Albacete. Durante el Festival se podrá ver, completa, en Vialia.
Abycine Festival Internacional de Cine de Albacete y la Escuela de Arte presentan la exposición de paper toys basados en el icono del festival, Llaneia.
La iniciativa partió del Departamento de Diseño Gráfico de la Escuela en colaboración con Abycine. Se trataba de un concurso dirigido a alumnos de los grados superiores de Gráficas publicitarias, Foto artística y Proyecto y dirección de obra, y del grado medio de Autoedición. Tenían que crear a su propia Llaneia inspirándose en algún personaje de película. Al final, 164 alumnos se han presentado al concurso, algunos de ellos con más de una propuesta.
Los participantes optaban a un premio en tres categorías diferentes como manda el más puro lenguaje cinematográfico: Mejor adaptación, Mejor escenografía y Mejor vestuario. Todos los trabajos están expuestos en el hall de la Escuela de Arte.
Mañana martes, a las 10.45h, los medios de comunicación podrán conocer a los ganadores, a la coordinadora del proyecto y a los profesores que han colaborado con esta iniciativa. Además, tendrán la oportunidad de ver esa exposición realmente impactante: un auténtico ejército artístico de casi 200 pequeñas Llaneias fabricadas con distintos materiales e inspiradas en grandes películas de la historia del cine, lo que supone todo un espectáculo.
Además del concurso para alumnos de la Escuela de Arte, en la página web de Abycine (www.abycine.com) cualquiera puede descargarse una maqueta diseñada por la coordinadora del proyecto para hacer su propio paper toy de Llaneia.
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