Dibujantes, escenógrafos, músicos, escritores, actores, pintores, fotógrafos... conforman un nuevo dibujo artístico en la ciudad
Hace unos meses la mañana otoñal de Valencia, junto al estadio de Mestalla, me abrió una nueva configuración de contemplar Albacete, mi ciudad.
Entonces, el Valencia C.F. andaba líder en el Campeonato de Fútbol Nacional y la ciudad levantina disfrutaba éste menester y aquella mañana además un esplendoroso y radiante sol de octubre. El escenario preparado era el idóneo para recibir el acopio de nuevas sensaciones. Allí, en la puerta principal de Mestalla envuelto en abrigo y bufanda me esperaba el dibujante albaceteño Sergio Bleda. Sergio trabaja desde hace años para la editorial francesa Soleil. Lo hace desde Valencia donde vive con Ana su mujer y donde preparaba entonces Doll´s Killer, su nuevo trabajo y la llegada del nuevo inquilino de la casa, Jorel, su primer hijo. Yo ya había comprado en Boston, Seattle y Nueva York algunos de sus cómics y sabía que estaba ante uno de los grandes de la viñeta en España. Sergio me confirmó aquella jornada entre dibujos y proyectos una realidad palpable: él mismo y una pléyade de artistas de mi tierra andaban zanganeando por el mundo y por la geografía nacional con el descaro propio de creadores consumados y autores confirmados. Después de la larga charla, los gazpachos de Ana y la conjetura del café, en el viaje de vuelta a casa, ya en el puerto de Almansa, había tomado una decisión: Resolví dar con algunos de ellos y reflejarlos en estas páginas que titulé El Brillo de los Días, quien sabe si también con el tiempo convertirlas en un pequeño manual de encantamientos.

Las basuras, el desecho, los contenedores que sigue utilizando ejemplarmente el pintor Fernando López para crear arte son más una declaración de intención social que el motivo puntual de su obra. Fernando siente que la vida se escapa, se disuelve sin que hagamos nada por sacarle su jugo natural que despreciamos arrojándolo a una bolsa de plástico negro. Fernando también reside entre albaceteños y ésa es nuestra suerte. En la visita a otro pintor, Miguel Barnés, ahora residente en Berlín, me quedo con el suelo de su estudio: una obra de arte conceptual, inanimada, a la manera de Fernando López. Se lo digo a Miguel y se ríe porque también ha pensado alguna vez lo mismo, “¿y qué hago para representarlo? –se descojona-“. En la selección también encuentro al hiperactivo que busca el aire y el brillo de cada día. Se llama Joaquín Pascual al que los acordes, las notas, los arreglos, las producciones, se le están desconchando por el estudio. No da abasto y necesita almacenar las ideas. Me lo dice justo en el momento en que se le ocurre otra nueva. Incorregible el Membri. Desde los tiempos del grupo Atlanta, y de eso hace mucho, los ochenta, no ha parado: Surfin Bichos, Mercromina, Travolta incluidos, además de una larga nómina de bandas nacionales en los que ha trabajado como músico y productor. El Membri quiere parar un año, pero, lo sé, su cabeza y su impulso no van a estar por la labor. A Juan Carlos Gea lo encuentro en Gijón. Acaba de estrenar libro de poemas, Occidente, y compruebo su eficaz asentamiento en la villa como promotor de ideas y su irrefrenable y compulsiva tendencia a la creatividad literaria: "Occidente viene a ser un largo ajuste de cuentas en verso con mi espacio y con mi tiempo: el espacio y el tiempo de mi biografía y el espacio y el tiempo de la porción de historia que me corresponde vivir".
Le imito. Es la sensación que ahora tengo pasados los días del otoño, del invierno y de la primavera. Éste es mi espacio ahora. Éste es mi tiempo. Hablar de mis nuevos modelos de comportamiento artístico, como en su día lo fueron José Luis Cuerda, José Antonio Lozano, Antonio Martínez Sarrión, Alfonso Quijada... Quiero conocerles, como a María Bleda y José María Rosa, aunque vivan en Londres, aunque sea a través de una pequeña pantalla de ordenador. Al fin y al cabo tenemos algo en común: Albacete. Son los premios actuales de fotografía en España, pero han vivido y se han criado entre nosotros, entre nuestras calles, quioscos o entre esas horribles plazas que nos regaló la especulación, el desprecio y la indiferencia. Ellos son fotógrafos y son autores de series como Campos de Fútbol, Campos de Batalla, Ciudades y Origen y no son nuevos en esto de los reconocimientos. Han desarrollado su carrera profesional en Valencia y Londres, y sus obras se encuentran en las colecciones del Museo Reina Sofía, MUSAC, Centro Galego de Arte Contemporáneo o el Museo de Arte Moderno Colliure. La desolación que muestran en alguna fotografía es la misma que yo experimentaba de pequeño cuando llegaba al barrio Las Cañicas a jugarme el honor futbolístico de mi barrio. Bleda y Rosa cambiaron la calle Albarderos por Oxford Street: "Vinimos por que era algo que siempre quisimos hacer –dicen-. Nuestros compañeros de estudios siempre utilizaron las becas para viajar y conocer mundo mientras que nosotros las empleábamos para producción de obra. Al final vivir una temporada fuera se nos quedó pendiente. El año pasado nos lo planteamos seriamente: o lo hacemos ahora o no lo vamos a hacer".

La tarde de verano se cae y recuerdo mi cita otoñal con Sergio Bleda. 35 semanas transcurridas donde he jugado con la memoria más reciente del arte albaceteño. Se han quedado muchos más en lista de espera. Algunos les tengo atrapados en mi propia red, otros estoy a punto de descubrir. Presumo que es una experiencia impagable y empiezo a impacientarme por la llegada del otoño. Volveré a estas páginas, volveré a estar más cerca aún de mi ciudad, Albacete, ésa que muchos utilizan para uso personal y cuya auténtica identidad, el pensamiento, la obra gráfica, la música, la imagen fija, la fantasía, aplican a una indolencia que a veces asusta. Los artistas de una ciudad son los espejos donde nos veremos cuando ya no seamos más que polvo en el tiempo.
Imagen 3D de la vieja serrería del Puente de Madera: Juan Siquier
El Brillo de los Días. Publicado en el diario La Verdad de Albacete. 28/6/2009.