1.3.09

Joaquín Pascual: el crujido del cangrejo




el músico albaceteño inicia la recomposición de su carrera

Mercromina, el grupo creado en el mismo sepelio de Surfin´ Bichos se despedía hace tres años en una gira nacional rodeado de incondicionales; Desde entonces, Joaquín Pascual miembro original de las dos bandas ha sufrido algo así como el síndrome del espeleólogo, un descenso controlado hacia las gargantas de su propia obra creativa: el nacimiento de su último proyecto Travolta; la también emocionante última gira de despedida aplazada y cien veces reclamada de Surfin´ Bichos; el estreno de la película de Rogelio Abraldes, Buzos haciendo surf sobre la biografía del grupo albaceteño, un reconocimiento entrañable a la banda con unos resultados y una realización encomiables que ahora se pasea en festivales nacionales (estuvo en el último FIC de Gijón); otro estreno, Carreteras perdidas, que el propio Pascual creó y estrenó en Abycine, homenajeando a David Lynch, en septiembre de 2007 en compañía de Carlos Cuevas, Ana Galletero, Francisco Cuerda y José María Castillo (Travolta en conjunto), unidos a Rafa Caballero y Chema Fuertes y un coro de siete voces; dos grabaciones de Travolta, El efecto amor (2007) y Manual de Redención (2008), editadas por Mushroom Pillow y producidas por el incombustible asturiano Paco Loco, la última de ellas remasterizada en Nueva York por Nathan Fake, además de un sin fin de colaboraciones en bandas nacionales como Sexy Sadie, Ciudadano López...

La hora del cambio

Ahora, así, sentado tranquilamente en la cafetería del Gran Hotel de Albacete se le adivina el gesto del que toma aire, el sonido de los desayunos inunda la grabación pero escucho el bufido del cangrejo: "Voy a parar un tiempo, quizá un año. Descansaré y aprovecharé para hacer algún cambio en Travolta. También me apetece buscar una relación conmigo mismo y la música, quiero decir respecto al mercado, ventas, industria etc., quiero coger yo mismo las riendas de mi producción y no estar pendiente de cuando tiene que salir un disco o tocar en un concierto. No quiero decir que Travolta (su actual grupo) vaya a desaparecer, quiero decir que estoy cansado ya de mi relación con la música a nivel de negocio, no me apetece competir con nadie, sólo quiero hacer canciones y dedicarme a la música y disfrutarla, cuando estás en el negocio te preocupas mucho por las repercusiones: el grupo, mover a esas personas conmigo, implicar a gente en mis cosas, mis proyectos, creo que todo eso es lo que me ha agotado. No he parado desde hace muchos años. Pienso que ahora es el momento". Estaba viendo que algo fallaba, el negocio musical es muy exigente y poco agradecido. Las compañías de discos son una presión añadida. La palabra clave es competición: Joaquín Pascual, el Membri, está harto de competir.
 
Viejos tiempos

La carrera musical de Joaquín ha sido un torbellino de sensaciones, encuentros, acercamientos, "Ha habido grandes momentos humanos, positivos, como la época de Hermanos Carnales, de Bingo, en los que había algo más que música, un acercamiento muy humano entre nosotros. Momentos que tuve que reinventarme a mi mismo, como el de ahora que estoy encontrando una verdad que hacía tiempo no percibía, una verdad en la música y en la forma de encontrarla, tratarla, que hacía tiempo no sentía". A Surfin´Bichos, incluso a Mercromina, la crítica les trató como grupos de autor, minoritarios, de sensaciones muy tipificadas, utilizando ésa calificación que tanto exasperaba a su antiguo manager Manolo Rock: Son un grupo de culto. "Eso ha tenido su parte positiva. Nos obligó a no adulterarnos, si no hubiera sido por eso no hubiéramos podido volver como lo hicimos, cuando uno tiene en su vida profesional, creativa, un nivel en el que se puede acercar así mismo, de exigencia, que crea que estás dando lo mejor que puedes, eso hace que puedas mantenerte como músico". El joven que desde el escenario contempla la admiración de sus seguidores, la adulación, el triunfo de cercanías: "hemos tenido sensaciones de todo tipo y hemos jugueteado con todo tipo de cosas, algunas de ellas mejor que no lo hubiéramos hecho pero eso no te lo da la música, te lo da la vida. Es parte de tu equipaje vital.


El presente

Joaquín Pascual ha cambiado su vida en los últimos meses de una manera drástica. Este año termina sus estudios de Musicología en Salamanca y en sus ratos libres sigue componiendo en su propio estudio casero lo que será su próxima reaparición a cielo abierto, lejos de cualquier sima: "Son canciones desnudas que recreo con fuerza y espíritu, sin baterías, con guitarras acústicas, pianos, órganos, una autogestión musical, eso es lo que hago. No llevan la complejidad de mi obra anterior, es algo más sencillo". Para complicarse la vida sigue acariciando la idea de un musical en Teatro, una ilusión ancestral. Pienso que un año es demasiado tiempo para toda una vida dedicada a la música contemporánea, Joaquín murmura: "Una de las cosas que queríamos hacer en Mercromina fue música para una película porno pero en directo. Me gusta ése tipo de retos, ése tipo de encargos personales".