1.9.12

Contra el paisaje



Siete grandes en la Asunción


Chema Araque
Recién llegado de la isla de El Hierro, donde el silencio reina en un mar de calmas solo roto a medianoche por el fantasmagórico chismorreo de las pardelas, pájaro cenicienta de la oscuridad, me encuentro de repente, aquí en mi ciudad, con otra calma total: la Asunción, Centro Cultural donde en su patio interior esos asombrosos silencios que me traigo de la isla se prolongan y, oh! casualidad, toman formas.



Hernán Talavera
 Sus artífices le llaman Contra el paisaje (justo como El Hierro asume su peculiar naturaleza volcánica) y no es otra cosa que una sublime exhibición del silencio como capricho natural. Un mutismo arbitrario según ordenen los cielos borrascosos, el viento que mueve el ciprés, el saludo de un cirro a la luna, algún estornino distraído, el oleaje de un mar en calma (otra vez El Hierro)... cuyos sonidos articula Hernán Talavera y convierten la Asunción en paraje introspectivo y admirado.

Aló
Donde anidan los pequeños, jóvenes y deliciosos bocetos en pastel y tinta china de un renovado Fernando López, la aparatosa naturaleza de Chema Araque, las espadas del hielo alpino en la fotografía de Alo, la ciudad -Albacete- intangible -también fotografiada- de Miguel Souto, los cantos rodados llegados del mas allá de Celso Moya y la ya corroborada obra de Sebastián Navalón (geranios, cactus, etc.), cuya artesanía manual con la escultura empieza a rayar en lo temerario. Y claro, la obra manifestada de ése zángano del deshecho, Fernando López otra vez. capaz de convertir un par de estantes de librería en una virguería artística, un tronco cualquiera en una fábula, aunque eso ya lo sabíamos.

Miguel Souto

 Ni una sola persona, ni un humano, si acaso el sonido de las avecillas de Hernán Talavera conforman un protagonismo absoluto a la madre naturaleza donde todo es más trascendente de lo que parece: la naturaleza es el espíritu visible, el espíritu es la naturaleza invisible (Friedrich Whilhem, del catálogo).



 La obra de Talavera, sus etéreos y sombríos vídeos, acuarelas, resonancias, envuelve la creación de estos siete artistas albaceteños superiores reflejados en un recomendable y explicado catálogo confeccionado por el propio Talavera y Chema Araque que conformará junto a la obra presentada, al menos en lo que a mi respecta, otro punto de inflexión artística local en lo que llevamos de milenio. Colosal.


Fernando López
Celso Moya
Sebastián Navalón

























Vídeo de entrada:  El Velo, de Hernán Talavera (2011)