14.1.12

El Festival de Cine de Gijón es atropellado en plena vía pública



Justo cuando todo parecía favorable (público, cuentas) para una nueva edición, el próximo mes de noviembre, del Festival de Cine en Gijón, con la sabia dirección desde hace unos cuantos años (1995) de José Luis Cienfuegos, el nuevo ayuntamiento de la ciudad conducido con peculiar vehemencia por el grupo político Foro Asturias que dirige el no menos peculiar perro de presa Francisco Álvarez Cascos, ahora dueño de la perrera, decidió sustituir al encomiable director. La decisión fue tomada poco antes de presentar al nuevo director, Nacho Carballo, en rueda de prensa y media hora antes de comunicárselo al propio Cienfuegos , según leo en El País; lo que viene a ser un atropello en toda línea, esto es, con el tiempo justo para adecentar el tanatorio del director saliente y no necesitar de cirugías ni operaciones a corazón abierto.


Desde Albacete, algunos hemos frecuentado el FICXixón y aquí se ha comentado. Lo hemos hecho por una búsqueda, y encuentro, de ese cine alternativo, independiente, universal, que no suelen ofrecer las odiosas galerías de nuestro extrarradio, acostumbradas a machacarnos una y otra vez con el tea-party a ocho bandas en la más absoluta de las soledades. O con Los Torrente 17 como socorrida válvula de escape. Gijón era un oasis cinematográfico, que acompañaba a su tradición callejera y festiva, a su escaparate playero ideal para los esteparios y a su buena gente, la estable y la que llegaba, como nosotros, a verse unas pelis diferentes, unos cortos diferentes, una música diferente. Como diría aquel: Gijón era un  fiesta.


Juan Carlos Gea, un albaceteño en Gijón, reacciona sutilmente con la primera pregunta lanzada al viento informático después de las primeras declaraciones del nuevo director: “El Festival de Gijón -decía Carballo- estará abierto a todo tipo de públicos, no sólo a la audiencia “Selecta e inteligente” a la que se dirigía antes el Festival”. Gea responde confundido: “Qué tipo de público buscará el sustituto?, ¿El vulgar y lerdo?.


Estos días he cogido la maleta y me he dado una vuelta por la red, siguiendo la estela de Juan Carlos, tratando de poder entender algo de esta bofetada a la cultura o de encontrar alguna palabra cercana a la villa asturiana, que explicara, desde el lugar de los hechos, cómo se ha visto allí el desatino.
Lo primero, y bueno, que encontré fue el blog de Enrique Del Teso:


Se habla con desprecio de la inteligencia. Se dice con ironía que el Festival de Cine venía siendo algo para inteligentes y cultos, que ahora se quiere que sea para todos, dicen. No estoy seguro de que el mundo se divida en inteligentes y estúpidos, pero sí estoy seguro de que cada uno de nosotros tiene momentos y pulsiones estúpidas, o por lo menos vulgares, y fibras sensibles y, sí, quizás inteligentes. Y a todo nos entregamos. Creo que todos nos reímos alguna vez de que otro pisase una cagada de perro y seguro que todos nos emocionamos alguna vez con un verso. Pero yo creo que nuestros perfiles de vulgaridad y estupidez ya están de sobra cubiertos a todas horas con realitis, con series españolas zafias (sí, sí, también decían que iban a proteger “lo nuestro”, “lo de aquí”, la “producción propia”; por ahí llegaron las aídas y los sálvames, lo más nuestro que hay) y que no pasa nada porque haya un par de cosas al año que enlacen con esa otra parte nuestra que quiere ser un poco más compleja y reflexiva. Por favor, que estaban todas las salas llenas a todas horas, como nunca veo las salas de cine “comercial” desde Harry Potter. Y no de gente inteligente. Como tampoco es de estúpidos de lo que se llena el Muro el día de las dichosas y ruidosas acrobacias aéreas del ejército. Las salas se llenan de gente a secas, que simplemente tiene sus momentos. Y, como dije antes, deben aprender a hacer números. Todo el que consiga una página de internet con muchas visitas diarias tiene una ganancia. Allí donde hay atención y gente, hay riqueza. Facebook es gratis y allí va mucha gente. No hace falta hablar de los dineros que gana su creador de tanta concurrencia. Los días del FICX era uno de esos momentos en que Gijón tenía la atención general y, por tanto, uno de los momentos en que Gijón ganaba. Se puede tener la atención general por llevar caravanas de mujeres para solterones, o por tener a la mujer más alta del mundo, por tirarse tomates unos a otros el día de la fiesta, o, como en tiempos Gijón, por broncas callejeras. O por tener un Festival de Cine respetado y celebrado que, vaya por dios, es inteligente. Desconozco las cifras del Festival (aunque sospecho que serán jugosos los datos de Cienfuegos, sobre todo después de que la palabra “auditoría” ya se haya deslizado de los labios del nuevo y entusiasmado director). Pero que dejen ya de hablar de rentabilidad. Si el Festival de Cine es deficitario, que no lo sé, o si es deficitario el Jovellanos, son deficitarios como lo son el alumbrado público y los arreglos de fachadas. No son activdades deficitarias. Son gastos. La gente no paga impuestos para que se inviertan en bonos. Pagan impuestos para que se gasten en lo que se necesita y lo que viene bien. En un buen Festival de Cine, sin ir más lejos. No conozco de nada a Cienfuegos. Ni siquiera sé si me caería bien o mal. Y no creo en los imprescindibles. Pero hoy su destitución me parece la inyección letal al FICX, una más, de algunos maliciosos vecinos nuestros. Dijo el nuevo director que quizás los llamen paletos. Y puede que sí. Y el Concejal del ramo dijo que este era un paso arriesgado y que se dejarán la piel en él. Pues igual va a ser que sí, que es arriesgado y que ahí se dejarán el pellejo. (Enrique Del Teso)