1.10.10

Abycine. Diario del Festival. Jueves 30


Las chicas de Abycine

Cocina Casera
Abycine nos da la bienvenida en bata de boatiné y pantuflas. Casi con los rulos puestos. Nos recibe en la mayor de las intimidades en el Cine Capitol, ambientado como una gran cocina casera. Allí, descubrimos a ése perdurable creador que es Antonio Arias, otrora guía de los grupos granadinos 091 y Lagartija Nick.  Arias nos recibe como si se estuviera tomando el primer café con churros. Coge la guitarra y desgarra una por una las canciones de su proyecto conjunto con el artista plástico albaceteño José Callado, Misil Panorama ("no lo presento en vasco que me da la risa") Al mismo tiempo enchufa el proyector y vemos unas escenas lunares que no distraen la mirada del personaje. Bueno. Es bueno Antonio Arias mientras describe sus canciones. Voz limpia, sin resaca, impropia del momento intimista y destreza evidente con la guitarra. "Siempre quise imitar a Syd Barret", confiesa entre tema y tema. Es transparente su devoción por el músico. Suena agradable y cercano. Desde luego, como anfitrión es perfecto. Dan ganas de pedirle que nos toque Arnold Layne, de Barret,  pero no es el momento.

Joaquín y Ana
 Joaquín Pascual, sale de otra habitación, con Ana Galletero que estaba en la terraza, y nos suelta, así sin avisar, cuatro de sus novísimas canciones que espera grabar en su próximo disco. Son cortas, bocetos más bien, de un carácter onírico que casi nos ruboriza. Hay que tener un par para así, sin más, contar todas esas historias de diván a las visitas. Ana ni se inmuta, va enchufando guitarras, tecladillo y bajo Macca y murmurando las canciones del Membri, que, por fin, y para quitarnos la timidez nos toca, tal cual, a guitarra pelada, algunas canciones de El ritmo de los acontecimientos, su último disco. Cuando ya todos estamos preparados llega el concierto. Se trata de Anari Alberdi y su conjunto, su vasca, sería más correcto. Porque son un puñado de canciones interpretadas en euskera que nos suenan a húngaro o eslavo. Siempre hemos dicho que la lengua madre del rock es el inglés. Aceptamos algunas veces el castellano cuando queremos entender lo que nos dicen, pero si no, nos cuesta entrar en el rock centroeuropeo, italiano, francés, afgano o vasco. La banda suena sobria y tienen el acierto de traducir las letras, bellísimas por cierto, en el pantallón. La velada termina con una nueva exhibición en Pussy Wagon del explosivo dj Noninho, Nono para los cercanos. Soberbio. A esa hora ya todos tomamos cerveza. Empieza el nuevo día. Ha llegado Abycine.