21.8.16

Sir Mick Jagger: Vida y costumbres de su satánica majestad


Se publica en España la esperada biografía de Mick Jagger

El escritor británico Philip Norman no encontró ninguna colaboración en el cantante de los Rolling Stones.

Philip Norman
Mick Jagger
Anagrama, 2014
592 págs. 28,95 €

"Me alegro de estar aquí...”, “ Bueno... me alegro de estar en cualquier parte, ¿entendéis?". Keith Richards suele hacer este chiste vistoso y condescendiente en esos seis minutos de gloria que su antaño buen amigo y camarada Mick Jagger le deja disfrutar sobre el escenario en los últimos conciertos de los Rolling Stones, esos en los que el contador de la  caja registradora de la empresa Stones por Cojones se dispara y en el entarimado del teatro pulula una tribu completa de cromañones apurando las notas de lo que queda del mejor y más antiguo rythm´n´blues de la historia. Anécdotas como ésta las cuenta Philip Norman en su esperada crónica biográfica de la más grande estrella del rock nacida, Sir Mick, como suele llamar el autor a lo largo del relato a Michael Philips Jagger (Dartford, Kent, Inglaterra, 26 de julio de 1943), líder y cantante de los Rolling Stones.

Me gusta  la comparativa conceptual que hace Philip Norman sobre los brillantes gemelos del rock (The Glimmer Twins) como Sir Mick autobautizó su amistad por entonces inquebrantable (eran los tiempos del Rock and Roll Circus) con Keith Richards, “tácito reconocimiento de lo extraordinariamente unidos que estaban”, corrobora el autor de la biografía.

Norman sitúa a Keith en una tradición de trovadores infinitamente creativos, muy por encima de la media, que “se remonta a Django Reinhardt y a Blind Lemon Jefferson y continúa con Eric Clapton, Jimi Hendrix, Bruce Springsteen -y dos emociones personales que a mi particularmente me repelen- Noel Gallagher y Pete Doherty”. “Jagger, en cambio, es la figura seminal de una nueva especie a la que se ha dotado de un lenguaje que nadie podrá mejorar”, dice.

Para hacerse mejor entender, el autor nombra a Jim Morrison de The Doors como único vocalista comparable al cantante de los Stones en personalidad y trato con el micrófono: “Morrison lo acunaba suavemente como a un pajarillo asustado en lugar de blandirlo como un falo que es lo que  hace Jagger”. Cita a Rodolfo Valentino, Nijinsky, Nureyev, como iconos sexuales comparables a Sir Mick y en esas el autor divaga sobre “el abundante banquete carnal” disfrutado a lo largo de toda una vida, aún envuelto en esa cara donde las arrugas se trastabillan con las arrugas.

ARTILLERÍA INFORMATIVA

Es de destacar la portentosa artillería informativa que el autor exhibe en esta biografía no autorizada (“huelga decirlo”, afirma Philip) toda vez que Mick Jagger no respondió a ninguna de sus peticiones formales a través de colegas cercanos al cantante, columnas publicadas en semanarios avisando del trabajo, llamadas y peticiones personales e incluso una reputación importante del autor en el mundo de las biografías editadas, en muchos casos sobre gente muy cercana al cantante como había ocurrido recientemente con  la dedicada a John Lennon, The Life (2009).

Nada. Mick Jagger no se dio por enterado. “He tenido que escribir una obra de investigación y reconstrucción basada en las fuentes que he ido encontrando a lo largo de los treinta años que llevo escribiendo sobre los Stones y los Beatles", confiesa en el prólogo el autor. Claro que en esos treinta años escribiendo sobre los Beatles y sobre los Stones en su archivo personal aguardaban las entrevistas propias realizadas al mismo Jagger y a Andrew Loog Holdam, Marianne Faithfull, Keith Richards, Bianca Jagger, Anita Pallenberg, Bil Wyman, Ronnie Wood, Eric Clapton, Alexis Korner, Giorgio Gomelsky y muchos más, lo que es como decir la historia legítima de Sus Satánicas Majestades.

La verdadera fuente de información está en la complicidad de un desfile increíble de personajes domésticos

Aunque la verdadera y llamativa fuente de información la consigue el autor con la complicidad de un desfile increíble de personajes domésticos que van desde cocineras, criadas, camareras, familiares, familiares de familiares, secretarias/os, periodistas, colegas de la infancia y adolescencia y, sobre todo: soplones, un ejercito de soplones estrategicamente distribuidos en estudios de grabación, organización de festivales, rodajes de películas, documentales, colaboradores musicales, productores, vecinos de mansiones, antiguas novias y mujeres, groupies de una noche, albañiles, carpinteros, investigadores privados y hasta un par de bobbies, los que esposaron a Mick y a Keith en aquel farragoso asunto de drogas que acabó en 1967 con los dos compinches, los gemelos, en la trena. Sí, bien puede presumir Norman de amigos y confidentes.

Así, Mick Jagger (editorial Anagrama, junio 2014) es una esplendida biografía. Una completa semblanza histórica del artista (Norman dice-que-alguien-dijo-que sus labios podrían "absorber un huevo del culo de una gallina") a la que no le falta detalle, si acaso le sobra, según pensará Sir Mick cuando lea, por ejemplo, por qué no se publicaron las memorias de Jerry Hall anunciadas para un día antes de su anulación (para respiro de Carla Bruni entre otras damas) o más de una controversia con otra de sus mujeres, Marsha Hunt; ejem, la crónica rosa de este Adonis podría definirse como una gran mentira, un juego de infidelidades vitalicio, la celebración suprema de las vanidades.

Consciente de ello el autor determina llevarte al corazón de una historia superlativa, superfashion y claro, de superhéroes musicales. La biografía por tanto es un compendio histórico donde todo cabe: el blues y Elmore James; Andrew Loog Oldham o cómo hacer famoso a un grupo de jovenzuelos en un pis-pás: “Que salgan feos y desagradables”, ordenó al fotógrafo que les inmortalizó en su primer retrato oficial; Brian Jones, primer líder oficial de la banda y posteriormente defenestrado y ninguneado por algún que otro exceso (¿?); el detalle de la camiseta que debía ponerse en Wembley; la increíble familia de Marianne Faithfull; perfeccionar su dueto con Solomon Burke en 'Everybody need somebody to love'; aparcar la limousine en la esquina para que no le vean con la compañera de la hija de Charlie Watts; su gradual y escalonada separación de Keith Richards...

Este libro es la historia completa de Jagger el autodiós, enfrascado en una salvaje agrupación musical compuesta de personajes básicamente subversivos, arrogantes, autoindulgentes, histéricos, paranoicos, violentos, vándalos y maliciosamente alegres: The Rolling Stones y él, Mick Jagger, interpretando a un coloso griego hecho y recreado a si mismo como un atleta campeón. Un narciso al que le sobran las personas... y las horas... “A Mick le importa un bledo lo que pasó ayer. Lo unico que le interesa es el mañana”, asegura ahora tajante Charlie Watts.

Philip Norman se desahoga y poco menos que escribe su propia vida, fronteriza a la de los Stones como antes lo había hecho con los Beatles (Shout!, 2005). Por cierto, Norman saca a relucir una relación más estrecha de la ya conocida entre una y otra banda (una pretendida fusión comercial en 1968 de las dos bandas bajo una firma ideada por Sir Mick y bautizada como Mother Earth) con detalles hilarantes cuando se trata de relaciones familiares comunes. En este capitulo de curiosidades y estrecheces la lectura del libro se desboca algunas veces con el consiguiente peligro de alimentar morbosidades rosáceas. Demasiados años en el alambre, demasiadas personas triviales, episódicas, incidentales...

No. Como les auguraba el periodista británico Nick Cohn en el año 1969, los Rolling Stones no solo no tuvieron el decoro de morir en un accidente de aviación tres días antes de cumplir los treinta sino que fueron mucho menos elegantes sobreviviendo en los escenarios de medio mundo hasta muy entrado el siglo XXI enarbolando la quimérica bandera del bluesman  Robert Johnson en un no menos utópico cruce de caminos.



Publicado el Jueves, 12 de junio de 2014 en Mas24, suplemento cultural del diario digital Asturias24 y publicado igualmente en la revista cultural El Cuaderno, el Miércoles, 18 de junio de 2014