21.8.16

Ray Davies, The Joker.




Ray Davies visita España este verano para actuar en Jazzaldía (San Sebastián) y La Mar de Músicas (Cartagena)



Arthur or the Decline and Fall of the British Empire fue una de las tantas crónicas en las que Raymond Douglas Davies (Londres, 1944) retrató satiricamente el establishment londinense. Por aquel entonces, 1969, el cantante y compositor de  The Kinks era ya un consumado cronista de la villa, una especie de bufón del reino que cada mañana se despertaba con una historia distinta basada en hechos reales. En aquel chisme sobre Arthur, Ray Davies se había inspirado en concreto en su cuñado Arthur Aning, un pobre hombre que pretendiendo haber sido alguien en la vida había acabado su carrera como instalador de alfombras a domicilio, emigrado a Australia y llevándose uno de los tesoros más preciados de los hermanos Davies, su propia hermana Rose: “Arthur vive en un suburbio de Londres, en una calle llamada Shangri-La -otro pelotazo de los Kinks-, con un jardín y un coche y una mujer llamada Rose y un hijo llamado Derek...”, comenzaba aquella cantinela hasta acabar en una triste y decepcionante desventura de perdedores.

Antes, en los tiempos de Dedicated follower of fashion (1966) Davies ya era una especie de charlatán al que “solo le faltaba intervenir en el Speakers Corner de Hyde Park”, en palabras de su hermano Dave Davies. El conjuntero burlón cantaba idas y venidas de la policia londinense en pos de aquel increíble desfile de personajes fantasmales, de prototipos y colores, de exhibiciones y provocaciones, de cánticos y alabanzas en el museo de la moda británica en que se había convertido aquellos días el patio más famoso de Londres, Carnaby Street:





He thinks he is a flower to be looked at,
And when he pulls his frilly nylon panties right up tight,
He feels a dedicated follower of fashion.
(“Él piensa que es una flor para admirar/ y cuando tira de sus bragas de nylon con volantes/ se siente un fanático de la moda”)


The Kinks o Ray Davies, tanto da, fue una de las bandas verdaderamente influyentes en las personas de aquellos años, pongamos que hablamos de mi y de 1963 en adelante. Esencia elemental de la llamada British Invasion, como se conocía al movimiento musical predominante en Estados Unidos hacia mediados de aquella década cuando grupos de rock and roll procedentes del Reino Unido alcanzaron altas cotas de popularidad a raíz del éxito de The Beatles.

Todos estos grupos estaban descaradamente influenciados por el rock and roll, el blues y el rhythm & blues americanos. Quizá, en realidad, eso era lo único que remotamente podía forzar confrontaciones de gustos y fidelidades, porque no existía confusión alguna, al menos para mi, en cuanto a la peculiaridad de cada una de aquellas muy jovenes bandas, Kinks, Beatles, Rolling Stones, Who, Spencer Davies Group, Pretty Things, Animals..., todos manejaban las mismas bases de inspiración, pero todos eran distintos entre sí. En aquel post-adolescente desfile a la gloria, el cuarteto de Ray Davies (Dave Davies su hermano a la guitarra solista, Pete Quayfe, al bajo y Mick Avory en los tambores) eran autoridad, asunto serio, manejando un amplio paquete de canciones absolutamente ejemplares, fantásticas, todas a la altura del mejor repertorio de cualquiera de los nombrados y con el halo venturoso de un Ray Davies en permanente estado de gracia.

The Joker

Insolencia, extravagancia, provocación, un comediante empeñado en describir la decadencia del histórico imperio británico ridiculizándolo continuamente en sus avispados e incordiantes relatos.
De aquel dislate antisistema tampoco se salvarían los americanos quienes rápidamente les prohibieron la entrada a aquel continente pacato y reaccionario después de algunas “faltas de respeto” que el cuarteto había regalado en su primera incursión yankee.

Tampoco nos salvamos nosotros, los ignorantes españolitos de la época, aquella adolescencia preservada de vanguardias y abandonada a la suerte de un salvaje militarismo eclesiástico que imponía sus desprecios cada vez que alguien abría una ventana al exterior.

Es absolutamente deslumbrante la crónica del guitarrista Salvador Domínguez sobre la primera visita a España de Ray Davies y sus chicos reflejada en su libro Bienvenido Mr. Rock... Los Primeros Grupos Hispanos 1957-1975. El que fuera martillo de Los Canarios, entre otras bandas históricas nacionales, relata en la voz de testigos presenciales y compinches de bolos como fueron recibidos los Kinks en 1966 en Madrid. Ocurrió en un “mugriento puticlub”, contaban, de la plaza Tirso de Molina, el Paladium de Cristal, después rebautizado como Yulia, actuando junto a dos grupos nacionales Los Silver´s y Micky y los Tonys quienes al parecer alentaron a sus respectivas pandillas de fans y colegas a boicotear la actuación de los Kinks (no me preguntéis a santo de qué). Después de la irrupción apoteósica de la banda británica con un You really got me que calló todas las bocas, a Ray Davies no se le ocurrió otra cosa que sacarse un moco de la nariz e hizo ademán de lanzarlo a la primera fila, detalle que automáticamente convirtió el local en una batalla campal indescriptible. Aquella noche Los Kinks sólo cobraron en empujones y escarnios. España estaba en trance.

El sarcasmo de Ray Davies y su exagerado refinamiento victoriano de aquella época quedó diluido en la espuma de los días, como las masas equivocadas de Boris Vian. No así su proverbial hiperactividad, con estrenos teatrales representados en los álbumes Preservation (la crónica de una revolución social); libros de memorias, X Ray (1995); arreglos orquestales para corales; alguna película no estrenada (Starmaker, para Granada Televisión); documentales sobre Kinks; apareciendo regularmente en festivales conocidos como en Glastonbury y Meltdown o el Voodoo Experience estadounidense. Participó además en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres, en 2012, cantando Waterloo Sunset, una de sus composiciones históricas.

Discográficamente su última entrega ha sido una revisión del antiguo repertorio Kink en See my friends (2010), donde abre la mano y el estudio de grabación a sus admiradores de toda la vida que rinden pleitesía al burlón de burlones, al juglar de aquellos sueños donde empezaron a forjar cada uno sus proyectos... Bruce Springsteen, un decir, o Jon Bon Jovi, Richie Sambora, Jackson Browne, Metallica (You really got me), Black Francis en This Is Where I Belong y hasta el inovidable Alex Chilton que poco antes de quedar con Jimi Hendrix para unas copas tuvo arrestos y garganta para cantarse con Ray Til The End of the Day, uno de mis recordados llantos infantiles.

Cuando vinieron a España en 1966, antes de la bronca del Paladium, la prensa especializada española de entonces, los chicos de la revista Fans, le hicieron una original pregunta:
¿Te gusta la canción protesta?, ¿Cuál es tu canción protesta favorita?
Ray Davies contestó “Blue Suede Shoes”.

Ray Davies actuará el domingo, 20 de Julio de 2014 a las 20:00h en La Mar de Músicas.Auditorio Parque Torres de Cartagena y en el Escenario Verde de Jazzaldía el 23 de julio a las 21,30h









Publicado el Viernes, 30 de mayo de 2014 en Mas24, suplemento cultural del diario digital Asturias24