1.9.13

Tame Impala, el delirio psicodélico de Kevin Parker


Los Discos del Año 2013. Agosto
TAME IMPALA. Lonerism



Este es un disco a deshoras. Marciano. Inesperado. De ahí su punto sorprendente y en cierto modo agradable. Cuarenta años después, Lonerism es como si oyeras ahora la continuación de canciones muy conocidas del universo beatle como I am the walrus... All you need is love... Hello goodbye...  Strawberry fields forever... Tomorrow never knows..., ya sabes, como si nunca hubieran acabado esas canciones y siguieran con aquellos folloncillos que se perdían en las ondas mientras George Martin o Geoff Emerick, vete tu  a saber quien, iban descendiendo el volumen general de la grabación (en un cuatro pistas, aún no puedo creerlo) hasta su desaparición total. Pues eso: como si no se hubieran acabado las canciones definitivamente y Kevin Parker, líder absoluto y, prácticamente único de Tame Impala, hubiera estado allí, de no haber nacido en 1986 y en Sidney, no en Liverpool o Londres, para continuarlas, para continuar la juerga.

Kevin Parker, el principal y único responsable de Tame Impala es de esos artistas que no cayeron en una marmita de ácido lisérgico accidentalmente, él se lanzó a una piscina repleta del elemento vaporoso adornándose con un doble mortal y recreándose inmediatamente después con un ponche del mismo liquido, levantando su copa por The Beatles. O por Badfinger, aquella banda que se sacó de la manga George Harrison o por The Move, Jefferson Airplane, Blue Cher...: o sea, el perfecto manual del psicodélico. O es cierto que me asaltan las neuronas más reaccionarias o es que (y esta excusa me gusta más) el pasado interesante siempre será posible.

Lonerism, para los matracas como yo, siempre será un disco divertido y, en cierto modo, original, aunque solo sea por lo que ya he contado. Viene precedido de otro “viejo” manual como Innerspeaker (2010), el primer gran pelotazo, aviso, del niño australiano y, todo no iba a ser perfecto, como éste, abusa de imprimir en demasía aquellas atmósferas frikis hasta, como decía mi madre, “ponerte la cabeza como un bombo”. Aún así, temas como Mind Mischief o  Feels like we only go backwards, justifican sobradamente la escucha o la esquizofrenia persecutoria del autor, así como hemos justificado más de una vez la obra reciente de Animal Collective y otras yerbas.