4.11.13

Algo pasa con Lou

Vicious by Lou Reed on Grooveshark




Hace más de una semana que murió Lou Reed y no ha ocurrido nada especial que indique que estamos en la era post-Lou. Tampoco supimos que había ocurrido nada respecto a Lou los días anteriores. Lo último que sabíamos de él era que había hecho un disco con Metallica, anda qué...,  y que preparaba otra exposición fotográfica, su última gran pasión. Laurie Anderson, su abnegada mujer, gastó sus últimos cartuchos de misticismo conyugal propinándole una sobredosis de tai chi fuera de los circuitos hospitalarios del Mount Sinai neoyorquino tan fríos y desagradables. Se lo llevó a su casa de los Hampton, en Long Island (allí solo viven artistas ricos, viejas glorias ricas y empresarios ricos, Kennedys y gente así) y lo preparó para la traca final. Laurie Oh Superman Anderson, es una de esas luciérnagas libres capaces de lo imposible en el mundo de las artes audiovisuales. Laurie dice que Lou murió haciendo tai chi, “mirando a los árboles y haciendo la famosa postura 21 de tai chi con solo sus manos de músico moviéndose por el aire”. No me lo creo; pero si ése es el epilogo escogido para quien ha caminado tantas veces por el lado más salvaje de la vida bienvenido sea el silencio, que uno ya va siendo mayor y empieza a ver estas cosas como algo natural.

Yo llevaba unido a este hombre desde que mis primeros colmillos aprendieron a morder, a triturar, a veces a paladear, mi propia historia. Sí, desde que Andy Warhol le reservó un cuchitril en The Factory,  junto a John Cale, Sterling Morrison y Maureen Tucker, pasados ya aquellos primeros meses de Primitives, Warlocks, etc, tiempos que no llegué a conocer hasta que, como ahora, tuve que escribir algo sobre sus ancestros. Desde entonces he (hemos) estado pendiente de él siempre que ha sido necesario, incluso cuando dejó a la Velvet y volvió a los trabajos manuales de fresador o carpintero, antes del rescate Bowie, antes de la edición de Transformer. Me ocurre con Lou Reed (menos, con sus otros compañeros de Velvet Underground), pero también me ocurre con Keith Richards, Eric Burdon, Ray Davies, Stevie Winwood, Eric Clapton, Neil Young, Stephen Stills, David Jones, perdón, Bowie, etc., etc., etc., y no digamos ya con Bob Dylan, al que ahora recuerdo en la portada de la revista española Fans (yo con trece años) con un camisón negro de flores y luciendo esplendoroso su pelo Harpo, engafado de sol, saliendo de un avión en Heathrow y presto a montarla en Europa (luego lo vería así mil veces en el formidable documental de Pennebaker, Don´t look back). Pasaba minutos, minutos ¿eh?, mirando esa portada a falta de más información visual sobre mi ya entonces ídolo de juventud.
Pasaba minutos mirando a Dylan, mirando a Reed... Esta gente han sido compañeros de viaje durante toda nuestra santa vida. Hemos estado pendiente de sus exitos, sus neuras, sus lecturas, sus caídas en picado, sus resurrecciones, sus películas, sus álbumes piratas, sus conciertos en España...
Mira, ahora me acuerdo:
¡Lou Reed estuvo a punto de venir a Albacete en mayo de 2006!. Lo tuve engatillado cuando trabajé en el Teatro Circo. Su agencia española me vendió la moto de que Reed iba a dar unos pocos conciertos en España y el caché era bastante asequible (venía en trío). Sólo había un problema, Lou Reed no quería carreteras ni trenes (¿a ver porqué?). Les envié fotos del Teatro, les abrí toda clase de comodidades, todo  para que a Lou no le faltara de nada en Albacete ni en La Roda y, esto es lo mejor, conseguí que una entidad financiera local me pagara el avión (eran otros tiempos) que lo trasladara desde Oporto, donde sería el concierto anterior, hasta el fastuoso aeropuerto de Los Llanos en  Albacete, a sabiendas de que ese día no iba a encontrar overbooking de aparatos en su pista principal de aterrizaje. Bien, pues ni por esas. Lou se puso burrote con su manager, con su oficina española y dejó bien sentado que en España sólo actuaría en Madrid y San Sebastián en esa gira. Ni una palabra sobre Albacete, el muy jodido...
No, nunca se lo tuve en cuenta y eso que juré que si lo traía a Albacete ya me podía retirar del Teatro Circo.
Ahora los dos andamos entretenidos en otras cosas menos terrenales.




1 comentario:

guayo dijo...

Yo me lo encontré en un concierto, ya sabes que yo andaba mucho por su barrio en aquella época. Incluso salió a cantar una canción con Antony. Yo creo que se da punto y final a una generación, con JJ Cale incluído. Penica...
RIP Lou!