11.3.13

Chucho reaparecen en Madrid




CHUCHO
Sala Joy Eslava. MADRID
JUEVES 11 DE ABRIL. 21,00h.

"Que nadie se entere de esto, el bosque guarda el secreto de nuestro proyecto de perro negro, negro de fuego de motor." (Motor de perro negro).
Esto lo cantaba Fernando Alfaro en una de las últimas canciones grabadas por Chucho en su primera vida. Parece una premonición de todo lo que está pasando estos días. Porque esta gente (además del propio Alfaro: Javier Fernández Milla, Juan Carlos Rodríguez, Miguel Gascón y Emilio Abengoza, el grupo en pleno) se llevan algo entre manos. Eso lo intuían quienes , en los últimos meses, han visto periódicamente publicados carteles de sendos perros extraviados, perros locos, perros excesivos, cada cartel con su foto y descripción y teléfono de contacto, y todos con el mismo encabezamiento: "CHUCHO PERDIDO".
"Cuando me busques ya no estaré ahí, seré un perro vagabundo predicando por el mundo mi profunda devoción hacia ti. Ay, pobrecito este perro, chucho perdido en el tiempo…" (El mundo en un segundo).
Un chucho perdido en el año 2005 que se reencuentra, que se recompone cuando, en un principio, Javi y Miguel ven crecer y crecer el gusanillo y se lo proponen a los demás. Sin mucha esperanza. Pero resultó que al parecer el perro ya había echado a andar por sí solo, y nadie dijo no al perro. Todos dijeron sí al perro. Eso fue hace nada, un par de meses, y ya lo tenemos en la carretera, corriendo a morder los escenarios de importantes salas y festivales. Pronto, en los mejores cines, como quien dice.
"Todo lo que pueda arder, tráemelo, yo sabré que hacer. Ramas secas, a la hoguera. Brujas secas, a la hoguera. Un artefacto de ramas secas." (Motor de perro negro).
Todo ardía, todo podía arder, las ideas al rojo vivo, las canciones también. Cuántas canciones, un perro revivido, escorado hacia el lado oscuro del bosque, más rock punk que nunca, incluso con material nuevo. Mucho material inflamable, y una hoguera ávida, un perruzo sediento y hambriento y con ganas de meter. Una hoguera crepitante que nadie se va a poder perder, la fiesta pagana en la noche de verano.