5.9.12

Fahmi Alqhai y Arcángel, puerta abierta al flamenco




Los Discos del Año. Agosto
Las idas y las vueltas. Fahmi Alqhai & Arcángel

"Si el mestizaje y el cambio de ideas son el motor que pone en marcha la innovación musical, la colonización española de América -con su consecuente encuentro de civilizaciones europeas, americanas y africanas- revolucionó al máximo esa maquina de creación, evolución y nacimiento de nuevos estilos musicales: el intercambio de ritmos, melodías y cadencias que luego daría lugar al jazz fue, siglos antes, el origen primero del flamenco" (Juan Ramón Lara).

El espectáculo, caída ya la noche, se celebraba avisando el mes agosto en el exclusivo marco del Patio de Armas del no menos rimbombante Alcázar de Segovia. Un puñado de músicos de distintas especialidades, la Accademia del Piacere, formaban un semicírculo frente a la interesada audiencia del claustro dispuestos a interpretar un repertorio absolutamente insólito. De entre el puñado de violas de gamba, vihuelas, laúdes, guitarras y percusiones surgió de pronto la imagen a pie de Arcángel, como caído del mismísimo cielo, que con una voz limpia y brillante a golpe de toná anunciaba el inicio del viaje a la hermosura que nos esperaba.

Lo que esa noche se vivió fue un alumbramiento de lo ilimitado del flamenco y la belleza de la música desde que esta es música. Fahmi Alqhai, de padre sirio y madre palestina, nacido en Sevilla, dirigía las huestes antiguas, las clásicas (soprano incluida); con Arcángel se lucía Miguel Ángel Cortés a la guitarra, mientras las percusiones hacían de puente entre dos mundos mucho más próximos de lo que uno hubiera creído. Un dialogo fértil, una experiencia liberadora de corsés donde, en principio, se quiso demostrar las verdaderas raíces del flamenco que bien pudieran llegar de las tradiciones del siglo XV; cuando, al menos yo lo percibí así, lo que se destapaba era otra fuente inagotable de un nuevo flamenco que encontraba sus verdaderos compañeros de viaje en el grupo que dirigía Alqhai. Así se lo hice saber al cantaor una vez acabado el concierto, ante su perplejidad y agradecimiento. Lo que todos los músicos demostraron esa noche no fue para mi una simple constatación de raíces, sino una autopista abierta para el flamenco más inexplorado. Infinitamente más bello y vanguardista que mucho de lo escuchado hasta ahora.