28.12.10

El triunfo de la honradez




Como en el gran libro de las fábulaciones, un 25 de diciembre sucedió: el hombre que llegó de la tierra más hermosa que ojos humanos vieran se fue. Lo hizo como en su llegada: "El avión volaba en dirección contraria al barco que hacía casi un siglo y medio conducía al primer Molina, al Catalán Rancheador" (Calor de Familia.1996). Ramiro Molina Vasallo, Millo, miembro de una estirpe no común entre los mortales decía, definitivamente, adiós a los mismos para pasar a engrosar el fastuoso mundo de la memoria infinita, de la que no ofrece desenlace alguno. Millo, ahora Pipo, ha guardado sus historias en el libro imaginario que conservaremos minuciosamente para usarlo y releerlo a las generaciones venideras.


La admiración de un hombre cabal, íntegro y exageradamente honrado no llega ahora por su silencio, ha estado presente desde que se le conoció. ¡Hola campeón!", era su saludo, guardado con mimo para sus más allegados. Y comenzaba entonces sus relatos envueltos en chascarrillos hechos historietas mínimas, envueltos en el fondo de su brutal experiencia de la vida, que eran como abrir el libro de la razón. Millo será siempre un hombre bueno, extremadamente bueno, sabio, justo, amable, extremadamente amable a la vez que inflexible con el favoritismo y el abuso. Dominador de la palabra y el gesto, modeló su magisterio en un impresionante libro de relatos, Calor de Familia, donde expresó sobrecogedoramente la historia de su propio entorno vital siempre amenazada por dictadores o trujillanos: Cuba, que linda es Cuba... Cuba.


No es tiempo ahora de demandas ni de reclamaciones ni ajustes, pero Millo se fue antes que el patetismo de un visionario bananero y eso, muy por debajo del sentimiento de pérdida que tenemos los que le conocimos, duele. Una vez más, los destinos vitales son caprichosos y francamente injustos. Absurdos con la honradez, crueles con la dignidad. La incomprensible arbitrariedad de la vida. Preferimos quedarnos con su otro libro de fábulas: 15 Cuentos. Todos ellos impregnados de la sabiduría del maestro que enseña.


Ahora ya queda definitivamente con nosotros el mayor regalo que hicieron a mi, a mi familia, nuestros amigos Estela, Flora, León y Silvia. Siempre les estaremos agradecidos.

5 comentarios:

León dijo...

Gracias hermano.

Juanjo Palomar dijo...

Hace algunos años me preguntaste en un programa de radio sobre cómo había influído Cuba en mÍ.
No sólo no son ciertos todos tus calificativos sobre ese hombre excepcional en todos los sentidos, sino que ha sido él una de las mayores influencias positivas de mi vida. Tuve la suerte de pasar junto a Millo y a su inolvidable mujer, Servilia, algunos de mis mejores momentos, y aprendí, en definitiva, a escuchar.
Horas y horas con los Sotolongo, con Serapio el Espiritista, con el trío Matamoros y con Beny Moré, con Rolando Laserie y con Álvarez Guedes.Risa y reflexión. El profundo amor que sintió por los suyos, y su alegría de vivir.
Así era, y así lo recordaré siempre.
Gracias, Juan Ángel, por tus hermosa palabras

Juanjo Palomar dijo...

Poe supuesto que antes quise escribir "no sólo SON ciertos todos...".
Un abtazo

Estela dijo...

¡Hola campeón! ¡Codazo de oro!, como dirían mis padres.Supiste llegar a esas raíces cubanas como pocas personas. Siempre nos quedarán sus palabras y su "fantasía cubana" para rememorar a un hombre de coraje.Compartiendo tu emoción al recordarlo. Todo "el calor de familia" para vosotros.
Estela

Chobal dijo...

Muy bonito y que suerte tuvimos de tenerlo cerca.