29.6.09

Chickenfoot, ¿vuelven los supergrupos de rock?



La banda presenta su único concierto en España el próximo 1 de julio en Madrid


Es la vieja historia del rock: rodar, rodar en torno a una farola hasta encontrarse el trasero (Rock and Roll). Joe Satriani, el guitarrista por excelencia lo ha vuelto a hacer, como una vez lo hiciera otro ilustre guitarrista al que ya le resuena la rutina y se le van cayendo las notas de pura incontinencia, Eric Clapton. Clapton lo hizo con Blind Faith, más que con Cream, y en aquel año, 1968, revolucionó el mundo del rock: "Ola de deserciones en el rock británico", decían los tabloides entonces. Hablaban de Traffic, de Cream claro, de Family, de Yardbyrds, Band of Joy, Small Faces, The Herd, Spooky Tooth... excelentes grupos que de pronto quedaron huérfanos de sus líderes. En California ocurrió algo parecido pero menos traumático porque en esos años todo estaba aún por hacer y además todo el material humano sobresaliente se lo quedaba Frank Zappa. Si The Byrds perdía a David Crosby y Buffalo Springfield a Stephen Stills y Neil Young, los británicos Hollies lo sufrían con Graham Nash y ahí estaba la noticia: otra legendaria banda inglesa destrozada. De aquella mítica revolución brotarían los mencionados Blind Faith (flor de un día), Led Zeppelín, Humble Pie... Crosby, Stills, Nash and Young. La rueda siguió rodando en cada década con imitaciones más o menos acertadas y ahora el gran Satriani vuelve a resucitar el concepto mediático con su extraordinario combo formado en torno a un nombre algo chiripitiflautico: Chickenfoot, dejadme traducirlo por Patapollo.


La banda
Joe Satriani, ya se ha dicho, es un guitarrista portentoso, exuberante y siempre dado al lucimiento personal. Así me lo pareció al escuchar hace muchos años su Surfing with the Alien: a una digitalización imposible se le unía el énfasis del trueno, la fanfarria, los fuegos artificiales y una inequívoca tendencia a la enseñanza: "Dejad que los heavys vengan a mí". Satriani explica ahora que siempre ha querido ser el guitarrista de una gran banda. Simplemente el guitarrista, no el figura. Desde luego no lo predicó con el ejemplo porque en The Extremist o Super Colosal siguió insistiendo en su instinto épico que cepillaba invariablemente con sus sonoras colaboraciones con Mick Jagger o Deep Purple y hasta con algún curso acelerado impartido a otro de los últimos guitarristas grandes Steve Vai. "Pero todo era por casualidad, -dice-, nunca planeé ser un instrumentista. Durante todo este tiempo lo único que quise ser es parte de un grupo de rock grande liderado por un vocalista. Tenía ofertas, pero nada que me integrara. Hasta ahora, hasta Chickenfoot". Parece cierto lo que afirma al escuchar algunas de las canciones del álbum de presentación. Una grabación impecable manejada por un guitarrista excelente, increíble pensar que ése sea Joe Satriani. Mucho más comedido, contenido, con un gusto exquisito por la profundidad y la base rítmica. Da la impresión que en el estudio hay alguien contratado para soltarle con un mazo si se desboca. Claro, cuenta con la compañía de otros dos pesos pesados del rock: Michael Anthony de Van Halen (hasta el gorro de Eddie) y Chad Smith, batería de Red Hot Chilli Peppers, más acostumbrado a estos menesteres con John Frusciante o Dave Navarro. Un cañón. La banda suena como un trueno. Hasta Sammy Hagar, "el rojo", aquel cantante que tuvo los bemoles de sustituir a David Lee Roth en Van Halen anda más distinguido. Será la edad, que le ha otorgado alguna economía de voz, aguardentosa y tabaquera. Si tuviera que rebatir a alguien sería a él, pero aquí entran los gustos personales y los míos siempre han objetado a los cientos de imitadores que le salieron a Robert Plant en el género. Soy de los que piensan que los vocalistas del rock brutote no han tenido que cantar como Plant, como Ozzy Osbourne o como Ian Gillian por decreto, para algo está la rebeldía de los códigos rockeros. En fin, soy más de Paul Rodgers (Free, Bad Company), Anthony Kiedis (Red Hot), Chris Cornell (Soundgarden), hasta el Jack White de The Racounters...

Epílogo
Chickenfoot estarán el 1 de julio en el Palacio de los Deportes de Madrid. Será su único concierto en España y una categórica vuelta de tornillo al rock, incluso al movimiento mediático que acompaña a éste designado supergrupo, con la inevitable comparación a sus inmediatos antecesores Audioslave, Velvet Revólver, The Good, The Bad and The Queen, Tinted Windows y a cientos de bandas que con mayor o menor suerte han querido jugar a algo tan delicado como autodenominarse Supergrupo.

Por cierto, en Chickenfoot nadie a dejado a nadie abandonado a su suerte como ocurrió en aquel "desastre" de la música británica de los sesenta. Chickenfoot son cuatro extraordinarios músicos eremitas cuyo destino estaba escrito en los versos bíblicos del Rock and Roll.


El Brillo de los Días. Publicado en el diario La Verdad de Albacete. 21/6/2009

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