16.2.09

Esperanza Pedreño, la cara esteparia de Amelie Poulain



La actriz albaceteña prepara nuevos trabajos en televisión y cine



La niña Nerea (Camino) le birló hace unos días el Goya a la mejor actriz revelación del pasado año. Esperanza Pedreño, nacida albaceteña y estudiada en el Tomás Navarro Tomás, había sido nominada por su participación en la película de Ángeles González Sinde, Una palabra tuya, basada en un relato de Elvira Lindo. Para entonces, Esperanza ya había traspasado la frontera de la popularidad gracias a un agradecido papel en la serie televisiva Camera Café: Mari Carmen Cañizares, la Cañi, una especie de secretaria cachazuda, extravagante y algo simplona que ha levantado audiencias en la reconocida serie dirigida por Luis Guridi y creado modas: La Generación Cañizares (armario lejos de cualquier moda, exención de normas en lo que a combinar colores se refiere, eso sí, siempre tonos alegres, escandalosos y además independiente, con piso tamaño cuchitril y mascota).

Enseñanza en Londres
Claro, en la ya desarrollada carrera escénica de Esperanza, María para muchos de sus colegas de la escena albaceteña, la historia no ha sido llegar y besar el santo. Existe una trabajada vida en las escuelas de teatro, compañías independientes, Almagros, cortos, escenarios y un aprendizaje vital en la Universidad Middlesex en Londres, allí fue con una mano delante y otra detrás, escarbando futuro, devorándolo: “Es una de las experiencias de las que más aprendí porque la Universidad en la que estuve era muy buena y muy distinta a la de aquí. Era muy interdisciplinar. Allí había gente de todo tipo y con distintas vocaciones. Teníamos asignaturas que duraban sólo tres días. De ahí se abrían otras tres y debías elegir la que más te convenía a ti. Teníamos un tutor que nos iba aconsejando dependiendo de lo que querías. Había gente que enfocaba esto a la educación infantil, otros querían hacer solo mimo, otros escribir...”. El cambio de ambiente, de enfoque escénico fue palpable: “Casi todos los teatros allí son circulares como el Globe (el de Shakespeare), no es como aquí, que salvo excepciones, estamos más acostumbrados a lo que llamamos teatro a la italiana. La disposición del público es distinta y eso requiere otro tipo de energías al actor. Yo fui allí exclusivamente a estudiar y me pasaba el día en la universidad”.

El Teatro
Porque Esperanza es esencialmente una actriz de teatro; se ha educado para el teatro y su máxima ilusión es el teatro, sus ilusiones artísticas se colman interpretando a Lorca, el verso clásico: “Los sueños profesionales antes eran de otra índole. Yo, donde más he aprendido a actuar ha sido en los bares. Este ha sido siempre mi mayor reto. Enganchar a la gente allí, donde yo pudiera verles la cara, donde no existiera la responsabilidad pues la gente ya anda con una copa de más. Ahí es donde yo he probado cosas, mejorando y errando”. Por eso a todo lo que le ha llegado con la televisión, el cine, la popularidad, de la que la primera sorprendida es ella, en cierto modo le resbala: “Ya me he acostumbrado. Pero al principio salía a la calle y pensaba "pero porqué me mira la gente" y de repente caía, ah, que salgo en la tele”. A Esperanza le siguen entusiasmando los textos, los buenos guiones, el de Elvira Lindo estaba hecho para ella, aun así lo de la nominación al Goya este año también entra en esa sensación outsider: “La verdad es que fue una suerte que me eligieran para hacer este papel. Me gustó un montón la experiencia y me lo tomé muy en serio. También conocer a Malena porque nos entendimos enseguida. Para las dos era un reto esta película. Luego, lo de la nominación, sinceramente me ha dado un poco igual”.


Actualidad
Estos días Esperanza trabaja a varias bandas (“sólo podemos hablar el lunes por la mañana”). Graba la 4ª temporada de “Camera”, aunque no sabe cuando la van a emitir porque les han dicho que trasladan la serie al mediodía, con capítulos de la 1ª y 2ª temporada y está a punto de estrenar una serie que se llama Doctor Mateo para Antena 3 con Gonzalo de Castro de protagonista. Simultáneamente cierra otro proyecto para cine “que ya te contaré, no sea que se gafe



Albacete
Cuando le hablas de Albacete no duda ni un instante en afirmarse y afiliarse a la tierra donde vivió sus primeros impulsos escénicos: "Toda mi familia vive allí. Quedan algunos amigos, aunque ya tengamos caminos distintos. Del teatro si que tengo contactos, mi madre me llevaba siempre al teatro de pequeña porque a ella le gustaba (como espectadora). Luego hice teatro en el instituto y me aficioné. Enfoqué mi vida hacia ahí porque la vida me fue llevando pero no diría de mí que fuese una niña "sainetera" y que lo tuviera claro desde pequeña. Cuando vivía allí trabajé mucho con Cómicos, Teatro Capitano, etc...Todos me conocen también. Gregorio Jiménez fue uno de los que mas me animó a decantarme por esta profesión. Me fui muy joven de Albacete. Con 17 años".


El registro de Esperanza, siempre María, no cambia apenas en el trato humano; sí, es una especie de Amelie Poulain, con un profundo arraigo a la estepa, la llanura, la naturalidad, la sencillez. Le deseamos lo mejor:"Yo, con que me quede como estoy...; Bueno, me voy a comprar la cena".
El Brillo de los Días. Publicado en el diario La Verdad de Albacete. 15/2/2009

1 comentario:

Carlos Platas Seixas dijo...

Me ha gustado el reportaje porque no se queda sólo en Cámera sino que detalla la experiencia teatral albaceteña poco conocida del café-teatro y su especialización dramática en Londres. Algunos piensan que Esperanza sólo ha hecho Cámera en la vida.

Lástima que no se hablase de su colaboración en "El lince perdido", su obra de teatro "Valeria y los pájaros" y las obras de teatro que escribió. Sospecho que seguirá triunfando sin perder la humildad ni el sentido común.