27.2.09

Algunas lecciones magistrales

La que imparte, por ejemplo, Daniel Ogier en su catálogo de El Retablo de Albacete que estos días puede verse en el Centro Cultural de la Asunción. Es la música eterna del arte barroco, a la que invoca el organista Françis Chapelet en el mismo catálogo. Creador de vestuarios, decorador de teatros y películas, Ogier plasma en su Oratorio de María Magdalena toda su destreza artística, coral y la expande en un poderoso retablo instalado en el patio interior de la Asunción. Una exhibición grandiosa donde la luz interior de la antigua iglesia contrasta con los tonos oscuros, bronceados, de la aventura de aquella mujer singular, la de Magdala, con la presencia constante de la "cosa negra", "el objeto negro" al que tanto alude el autor en su exhaustiva explicación. Es el oscurantismo, siempre presente en los sagrados tomos y una escenografía abrumadora de detalles que invita a la atenta y curiosa contemplación de cada secuencia. Epopeyas evangelistas que a uno hace mucho tiempo dejaron de interesarle para hacer una interpretación que, seguro, queda lejos de la intención del artista.

Quedo doblemente impresionado por el cuelgue de Miguel Barnés en la CCM. Barnés rezuma pasión reverdecida en su nuevo juego de viajes. Berlín, lo dijimos ya, es ahora su objetivo, su dependencia. Barnés hace las maletas con sus "trapillos" convertidos en una exhibición luminosa de inspiración. Le pone Berlín.

La obra, ya colgada en la sala de exposiciones de la Caja, aumenta su dimensión porque está acicalada para la exhibición, aunque vista en pantuflas, en su estudio, resultaba adorable. Berliner es el mejor Barnés y de visita obligada porque suena a despedida de un artista de casa al que vete tu a saber cómo lo volveremos a ver y cuando.

El Brillo de los Días. Publicado en el diario La Verdad de Albacete. 15/2/2009