4.1.09

Algunas celebraciones que llegan con 2009

Aniversarios de Eric Clapton, Rolling Stones, Buddy Holly, The Clash...



Los primeros aromas que nos ofrece el nuevo año son absolutamente campestres y con un fuerte olor a boñiga: acabamos de entrar en el Año del Buey, según el horóscopo chino. Sin embargo contrasta esta realidad bucólica con la celebración éste año de dos efemérides musicales de alto voltaje, el bicentenario de la muerte de Joseph Haydn y el 250 aniversario del fallecimiento de Georg Friedrich Händel, aparcados en su comentario para instintos más autorizados.
A lo que voy es que éste tipo de incongruencias, la boñiga y Händel, son un retrato de la vida misma, con su entorno doméstico y sus escapadas vitales; ejemplo hoy mismo: bajo a comprar el pan escuchando en el iPod a Blind Faith, que por cierto, en 2009 se cumplen 40 años de su nacimiento como grupo insignia de la historia del Rock. Los más jóvenes puede que no lo sepan pero este acontecimiento no fue baladí, no fue una simple puesta en marcha de cuatro músicos que quieren formar un conjunto y luego se hacen famosos. No, Blind Faith (Fe Ciega) ya eran muy famosos antes de constituirse como combo musical. Eric Clapton, sin ir más lejos, ya había sido bautizado como God (Dios) o Slow Hand (Mano Lenta) en las paredes del Londres de mitad de los años 60, fueron pinturas fetichistas que luego llamaron grafitis alabando al recién estrenado guitarrista del bluesman John Mayall y en su explosión vital con The Yardbyrds, es decir, mucho antes de formar aquella locomotora humana llamada Cream (La Crema). Stevie Winwood, otro de los componentes de Blind Faith, ya había debutado con 15 años en la banda de un tercer padre del blues, Spencer Davies. Era tan bueno en los teclados y cantando que eclipsó totalmente a su líder, que nunca supo reaccionar ante aquella avalancha de frescura y originalidad. La historia lo engulló. Winwood formó rápidamente Traffic y se enfrentó circunstancialmente al poderío de Cream. Traffic y Cream fueron las grandes bandas del rock de los sesenta, alternativa genial a la dictadura de otro músico que iba por libre y casi acabó con todos: Jimi Hendrix (en 2009 se celebra el cuarenta aniversario de la edición de su último disco oficial: Band of Gypsies). Los otros miembros de Blind Faith fueron Ginger Baker, un batería llegado del jazz que se hizo famoso en Cream, con eso se dice todo y Rick Grech, un bajista y violinista que reclutaron de una estupenda banda británica, The Family a los que abandonó en medio de una gira en Estados Unidos. Blind Faith sólo duró un elepé oficial, pero su reclutamiento supuso un antes y un después en la cronología del rock porque inmediatamente todos los grandes músicos imitaron la fórmula, dejaron sus respectivas bandas y así nacieron Led Zeppelin, Deep Purple, Crosby, Stills, Nash and Young, etc.,

Personalmente, muy personalmente lo confieso, celebraré en 2009 el cuarenta aniversario de la muerte musical de los Rolling Stones. Me explico: muerte, muerte, fue lo que le ocurrió a Brian Jones, su miembro más inspirado, al que en febrero de 1969 encontraron dándose un baño en su piscina, buceando unas cuantas horas sin salir a respirar ni un segundo. Hasta entonces, los Stones habían marcado la pauta del mejor rythm´n and blues blanco escuchado en directo y desde su álbum Aftermatch, en el que ya explotó Jones, la alternativa más sólida a la hegemonía de los Beatles en la composición de temas propios. Es verdad que al tipo se le fue la mano, como a tantos otros, con los alucinógenos y a última hora, en 1969 precisamente, no estaba para muchos compromisos (Jagger y Richard, que tampoco fueron angelitos precisamente, eran entonces una minutada computadora creativa), pero también es cierto que desde entonces hasta hoy, tiene guasa la cosa, los Stones se limitaron a explotar la misma fórmula encontrada en el álbum Sticky Fingers que si al principio tuvo su garbo a fuerza de repetirse, para muchos, entre los que me cuento, acabaron aburriéndonos. Este aniversario, el cuarenta ya digo, acabaré levantando mi copa por Brian.

En 2009 también se celebra el 50 aniversario de la muerte de Buddy Holly. Seguro que el siglo XXI no es como hubiera pensado Buddy. No. Menos aún como había soñado una fría noche de febrero del año 59 Tommy Allsup, el verdadero héroe de aquel accidente de aviación. Tommy era un marcavacas de Texas que manejaba con cierta destreza la guitarra. A éste vaquero se le apareció la Virgen del Sofoco en forma de pajilla larga a la hora de sortear quien subía con Holly en un cacharro con alas que les llevaría a su próximo bolo en Iowa. La pajilla corta la exhibió Richie Valens. Murieron los del armatoste y Tommy pensó que la historia del rock and roll era así de caprichosa y que había recibido un mensaje divino que le llevaría a la gloria: Nooo. No hubo gloria para Tommy, que aún está rezando, y prácticamente ya para ningún músico que exhibiera aquellas canciones, pelín pedantes, en los que entre unos y otros habían convertido el torbellino iniciado unos años antes por Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Willy Dixon, Fats Domino o Little Richard: la música de rock and roll.


Ya puestos, el que quiera puede celebrar además este año el cincuenta cumpleaños del día que le regalaron una batería a un mozalbate llamado Richard Starkey, Ringo para los amigos o el treinta aniversario de Madness (mi amigo Gea seguro que coge una cogorza) o, y esto es serio, los también treinta años que hace que se editó London Calling, el mítico álbum de los Clash. Ésta juerga me la reservo para mi mismo y además entre boñigas.


El Brillo de los Días. Publicado en el diario La Verdad de Albacete. 4/1/2009