13.11.08

Sergio Bleda, una vida de historieta




Vampirella 3, ilustración inédita de Sergio Bleda

Ana hacía el gazpacho manchego mientras el sol de otoño inundaba la mañana de Valencia procurándole ése tono sereno de los miércoles donde todo el que puede anda enfrascado en la faena. Sergio me recoge en la puerta principal de un exultante estadio de Mestalla, vacío, inhóspito, donde aún se frotaban los ojos viéndose líderes del Campeonato Nacional de Fútbol. Anda embutido en un largo abrigo azul porque el viento y el frío de la estación otoñal han llegado casi sin avisar. Yo también he sacado la bufanda a pasear. Sergio Bleda ya ha cumplido los treinta y ha dejado de ser aquel adolescente que sorprendía en el 91 en un semanario albacetense con una tira cómica, Los Saurios, cuya ingenuidad utópica resultaba ya francamente contagiosa. Tenía entonces 15 años.
"La idea principal de Los Saurios era hacer critica social, hablar de los insumisos (acababan de encarcelar por este motivo a Dani, un amigo común), de la incomprensión medio ambiental, etc... los personajes eran dinosaurios porque la idea era criticar a los humanos, cómo nos veían ellos desde su entorno. Aquellos bichos habían estado congelados durante miles de años y se descongelaron por estar cerca de la Central Nuclear de Vandellós. Se contaba todo esto en las primeras viñetas".
Los Saurios fue pues el bautismo profesional de un crío que no quiso seguir estudiando porque su remate natural sería la Facultad de Bellas Artes: "En realidad allí te enseñan técnicas pero no a ser dibujante de tebeos ni narrativa, que era lo que yo quería ser de mayor. Conté entonces con la comprensión de mi madre (la periodista y escritora Rosa Villada). Hice un pequeño curso con el dibujante Bernardo Goig y estuve un poco tiempo en la Universidad Popular de Albacete, pero realmente yo iba allí a relacionarme, conocer gente, no a aprender nada, ya era autodidacta entonces. Aún así llegué a colaborar con Manuel Cifuentes, Ciro, en el primer número de una revista llamada Trazo Zero".



Cartel para el salón del comic de Andorra.

Autodidacta de nación, que cosa tan difícil para vivir de ello en el mundo de las artes. Ahora sus cómics están colgados de las estanterías de las mejores librerías y tiendas del mundo, ha trabajado para grandes editoriales y compañías publicitarias, los directores de cine le llaman para dibujar los storyboards de sus películas, o sea, ése conjunto de ilustraciones mostradas en secuencia con el objetivo de servir de guía para entender una historia, previsualizar una animación o seguir la estructura de una película antes de realizarse o filmarse. Ha llegado a ser presidente de la Asociación de Autores de Cómics Española. Todo ello bajo su propia intuición y creencia de que lo que hacía era lo correcto. Me pregunto cómo llegaría a esa conclusión, qué le movería a convertir esas disposiciones tan primarias, propias de sueño adolescente, en solución de continuidad profesional.

"Empecé como todos los chavales que leen tebeos y copian viñetas. Un tebeo que me marcó fue El Orígen de SuperLópez, del dibujante Jan (Juan López Fernández) con guión de Francisco Pérez Navarro (Efepé), para mi una mente privilegiada, los he conocido a los dos; una de las cosas de esta profesión es que en un momento dado puedes conocer a tus ídolos de la infancia. Llegaron incluso, en aquellos tiempos, a inspirar mis primeros dibujos y aventuras. En aquella época lo devoraba todo en tebeos: pasé de Mortadelo a El Jueves; de Ibáñez a Max, de Max a Moebius (el artista Francesc Capdevila, ‘Max’, es el primer ganador del Premio Nacional de Cómic que concede a partir de este año el Ministerio de Cultura en cuyas bases participó el propio Sergio y la hoy ministra de Defensa, Carme Chacón, entonces Secretaria de Cultura). Luego llegó la decisión de marcharme a Barcelona a buscarme la vida, estaba atrapado en Albacete y no me quedaba otra. Me fui con Javier Pulido, otro dibujante de tebeos que ahora trabaja para Estados Unidos. Hice trabajos para Kiss Comics, una revista erótica (1995), tres series, La Novia y la Ladrona, una historia de lesbianas.. Desde luego, nunca me hubiera pasado por la cabeza ganarme la vida dibujando historias porno. A mi no me gusta que mis lectores se aburran y el porno es un genero más, pero muy limitado. No tenía entonces nada que perder, tenía toda la vida por delante. con lo que ganaba y alguna ayudita de mis padres pude tirar para adelante. Les he salido más barato que pagarme una carrera".


Cubierta para el recopilatorio del comic de Sergio Bleda "El Baile del Vampiro"

Los registros de un dibujante, de un creador de historietas como a Sergio gusta llamar a su profesión, son diversos, van desde la creación de historias hasta la publicidad comercial, incluida la de spots televisivos donde ya ha realizado trabajos encomiables. También el cine."Los tebeos fueron el cine de los pobres", dice . Sergio guarda recuerdos encontrados: "No fueron buenos tiempos aquellos de mi iniciación al cine, acababa de salir frustrado de una relación con una editorial que me prometió el oro y el moro y resultó no darme absolutamente nada. Un amigo de Albacete, Elio Mira, guionista de la película de Jordi Mollá, No somos nadie, me llamó para hacer el storyboard de la película. La película se alargó un año y pico y me tuvo demasiado tiempo ocupado y perdiendo dinero: hice el contrato por el total y no por semanas como se suele trabajar para el cine. Luego llegó Son de Mar de Bigas Luna. Me llevé muy bien con los dos. Bigas lo tiene todo muy claro y es muy fácil trabajar con él. Sobre No somos nadie mi relación es de amor-odio: amor porque la he dibujado entera, plano a plano, odio porque fue un trabajo brutal y no me dejaba hacer otra cosa. Ahora espero entusiasmado la posibilidad de hacer realidad un par de películas con algunas de mis aventuras, El baile del vampiro, por ejemplo".


Cubierta para el comic "Laura" (comic de Stygryt, Sergio solo hizo la cubierta)

Sergio es consciente de lo difícil que resulta abrirse camino en un género que no siempre gozó de comprensión en el mundo de las artes como cuando el alcalde Alberto Ruiz Gallardón cerró la revista Madriz porque salía un dinosaurio con la cara de Franco. Es importante resaltar el cambio de actitud que hubo en los setenta cuando el autor sustituyó en interés al personaje: Lauzier, Carlos Giménez en España, Moebius... antes lo fueron Superman, Batman, Mortadelo... "Si tuviera que nombrar influencias concretas lo haría con Moebius. Casi todos los dibujantes del mundo han querido dibujar alguna vez como Moebius. Robert Crumb es Dios, pero es para leerlo, no para imitarlo".
Ahora el cómic ha vuelto a dignificarse con la irrupción y éxito de la novela gráfica. En realidad es otro tipo más de los que muestra el mundo de la historieta. Un formato que además inaugurara un histórico, Will Eisner, en Contrato con Dios. "Se tiende a confundir con el cómic adulto o cómic de calidad", las editoriales han sabido darle esa dimensión novedosa cuando en realidad es sólo un formato distinto al del tebeo o álbum de historietas. Sergio ha jugado bien sus cartas con todas las configuraciones y posibilidades del cómic y ahora disfruta de una posición privilegiada internacionalmente.




"De dibujar tebeos en España no se puede vivir, a no ser que trabajes para El Jueves. Todos los dibujantes que trabajamos en España y que vivimos y pagamos el alquiler de nuestra hipoteca con nuestro trabajo trabajamos para afuera: para Estados Unidos, Francia y en algunos casos para Japón. Profesionalmente tengo detrás una carrerita y he comenzado a trabajar en la prestigiosa editorial francesa Soleil. Una de sus características es que tengo que trabajar con guionistas, en este caso el guionista es Nicolas Pona. Me acabo de convertir en instrumento para que Pona cuente sus historias. Por un lado es más cómodo porque solo luchas en un campo de batalla que es el dibujo, pero por otro existe ésa pequeña frustración de no culminar tu idea original de historietista total que es lo que creo que soy; para mi el dibujo es un medio para contar historias, de hecho no me considero un buen dibujante, pero necesito dibujar para contar el tipo de historias que me apetece contar. Con Pona trabajo sólo en una serie que tendrá tres números, Doll´s Killer (veo un ejemplar en francés que aún no está editado en España), pero las perspectivas son muy buenas: preparo un proyecto propio para presentarlo a Jean Luc Istin, mi editor jefe, cuando acabemos.

La charla se alarga, en su confortable casa de Valencia Sergio Bleda dispone de una colección apasionante de cómics. Tiene otra habitación-biblioteca donde reposa toda su numerosa obra. El estudio de trabajo anda ahora ocupado, revuelto de originales y pruebas en torno a Doll´s Killer y algunos proyectos publicitarios de encargo, en el mismo ocupa ya un lugar imprescindible el ordenador.
"Hay ciertos editores que solo te cogen trabajos que estén hechos por el ordenador. Coloreo, hago pruebas, estoy en periodo de adaptación, el ordenador es otra herramienta pero no más rápida, no te ahorra tiempo ni de coña, al contrario, como tienes tantísimas opciones al final lo que tardas es más. Lo que hago es que le doy la primera mano con aguada en gris para coger volúmenes, luego le doy color al dibujo con el ordenador, pero respetando los volúmenes que he dado antes con acuarela, esto hace ése efecto de extremada limpieza en el trabajo final".

Se hace tarde y me despido de una pareja feliz, Ana y Sergio, Sergio y Ana ("Ana suele ser mi modelo en algunas aventuras"). El gazpacho manchego ha sido consumido con éxito, pasean la rambla porque la tarde es más larga que nunca en Valencia."El cómic me ha regalado no tener que levantarme a las siete de la mañana y ser absolutamente independiente en mi trabajo. No quiere decir que alguna vez no me hayan dado las cinco de la mañana trabajando porque eso sí, los plazos con las editoriales hay que cumplirlos. Me ha regalado viajar, conocer mundo y toda la geografía española. Frecuentar y compartir criterios con algunos de mis ídolos. Un año bueno para mi es el actual. Para empezar voy a ser padre en unos meses".


(El Brillo de los Días.Publicado en el Diario La Verdad de Albacete, 9 de noviembre de 2008)